PARRAMOS

COLINDANCIAS Y EXTENSIÓN TERRITORIAL

             Parramos es municipio del departamento de Chimaltenango. Tiene una extensión territorial de 24 Kilómetros cuadrados y es el municipio más pequeño del departamento.

             Colinda al norte con el municipio de San Andrés Itzapa, Chimaltenango, al este con los  municipios de Pastores y Santa Catarina Barahona del departamento de  Sacatepequez, al sur con Santa Catarina Barahona  y San Antonio Aguas Calientes del departamento de Sacatepequez  al oeste con San Andrés Itzapa del departamento de Chimaltenango.

 VÍAS DE ACCESO

             El municipio de Parramos, cuenta con varias vías de acceso, viniendo de Chimaltenango son 8 kilómetros de carretera asfaltada.

             Viniendo del municipio de Acatenango, se llega por carretera de terracería, que está en proyecto de ser asfaltada y ya se iniciaron los trabajos de ampliación, se espera que para el año 2007 la obra sea terminada.

             Viniendo del municipio de  San Andrés Itzapa, se llega por carretera de terracería.

             Viniendo del departamento de Sacatepequez, también se cuenta con carretera asfaltada.

 DIVISIÓN POLÍTICA

             La cabecera municipal de Parramos, está dividida en cuatro cantones con sus respectivos nombres y que actualmente están codificados en cuatro zonas que son:

a)     Cantón La Unión, zona 1

b)     Cantón La Paz, zona 2

c)      Cantón La Libertad, zona 3

d)     Cantón La Democracia, zona 4

Antiguamente estos cantones solamente se conocían por su nombre. El orden de la distribución de los cantones sigue la dirección contraria a las agujas del reloj y están divididos por cruces que se utilizan para la celebración del día de la Cruz, en mayo, porque existe la cofradía de la Cruz que venera  al Niño de Atocha. 

El municipio actualmente cuenta con tres aldeas, siendo estas:

a) San José Parrojas

b) Pampay

c) Chirijuyú

 Tiene cinco caseríos, estos son:

a) Chitaburuy

b) Papiloj

c) Paraxaj

d) Chicorona

e) El Pajal

 Cuenta con siete parajes, los cuales son:

a) Chuatzac

b) Joya del Aguacate

c) La Comunidad

d) Parramos Viejo

e) Panaj

f) Patzité

g) Joya de Xejuyú 

En la actualidad existen catorce colonias, siendo estas

a) El Llano 1

b) El Llano 2

c) El Llano 3

d) Villas del Pedregal 1

e) Villas del Pedregal 2

f) Valle Azul 1

g) Valle Azul 2

h) Valles del Paraíso

i) El Esfuerzo

j) Las Gravileas

k) Santa Clara

l) La Ermita

m) San Bernabé

n) La Esperanza

 RECURSOS NATURALES

 TOPOGRAFÍA

            Actualmente la cabecera municipal se encuentra en el valle denominado “De los Pinos” siendo un terreno totalmente plano. En  las aldeas el territorio es bastante quebrado, contando con algunas montañas de escasa elevación y poca importancia, así como algunos cerros, cabe mencionar el cerro del Tigre. Sus tierras son fértiles, cultivables casi en su totalidad con diferentes cultivos.

 CLIMA

            Tiene clima templado que va de 15 a 23 grados centígrados, acentuándose el frío a medida que se acercan los meses de noviembre y diciembre, el clima cálido es en los meses de febrero, marzo y abril. Su elevación es de 5,610 pies sobre el nivel de mar.

HIDROLOGIA:

en el municipio están los ríos: Aqueyá, Chirijuyú, Negro, Panaj, Parramos y Ramuxat. Los riachuelos que se encuentran son: Durazno, Pasiguán y Paraxaj.

 VEGETACIÓN

Parramos se caracteriza por tener un bosque húmedo, con árboles de roble, encino, pino de ocote, ciprés, ilamo,  duraznillo, capulín o cerezo, nogal, gravilea, aguacatales, naranjales, lima, limón, cafetos.

 FAUNA

            Esta es muy rica y va desde conejos, venados, ardillas, tacuazines, gatos de monte, armados, comadrejas, reptiles, aves como, cantoras, tortolitas, torcasa, chorchas, clarineros, chocoyos, muchos en peligro de extinción, además están los animales domésticos de variadas especies.

 ETIMOLOGÍA Y ORIGEN DEL NOMBRE

 Etimológicamente el nombre Parramos, se forma de dos palabras la preposición de origen kaqchikel “PA” que significa para, a, en y la segunda palabra es “RAMOS” al unir las dos palabras formamos “PARRAMOS” que significa  “EN RAMOS”

 Los lugareños tienen diferentes explicaciones para el nombre de Parramos, algunas con fundamente histórico y otras sin ninguna base,  dicen que  porque antiguamente habitaban muchas personas de  apellido “RAMOS”. Otros afirman que el lugar donde primeramente  se fundó Parramos, era propiedad de un señor de apellido Ramos, quien era muy influyente y por eso decidió darle ese nombre al pueblo recién fundado. La mayoría se basa en el siguiente hecho histórico: en tiempos de la conquista en el año de 1,524 (según el historiador Juarros) cuando el Adelantado Don Pedro de Alvarado andaba por estas tierras en vías de conquista, cuando se encaminaba a la capital del reino kaqchikel, Iximché, pasó por estas tierras y acampó precisamente en el lugar donde fue fundado el pueblo de Parramos, al realizar esta actividad cuentan que Don Pedro de Alvarado al encontrar un lugar adecuado para acampar  dijo a sus tropas, “AQUÍ PARAMOS” posteriormente tomando en cuenta la expresión del conquistador, cuando fundaron el pueblo dijeron que se llamaría PARRAMOS.

 RESEÑA  HISTÓRICA DEL MUNICIPIO DE PARRAMOS

 En Parramos, no existía un reino o ciudad indígena antigua como sucede con algunos pueblos de Guatemala, sino que su fundación se debió a posteriores asentamientos humanos, los cuales se debieron a emigraciones de los reinos existentes principalmente el kaqchikel.

            Su fundación fue en 1,553, de acuerdo a recabaciones hechas en un libro de bautizos de de la iglesia de San Andrés Itzapa, ese mismo año de su fundación. En una lista de pueblos que Monseñor Marroquín asignó a la orden Franciscana, aparece el pueblo de Parramos, Por ser un lugar pequeño y también con la misma división política y administrativa que predominaba antiguamente, Parramos, no fue considerado desde un principio como un pueblo por separado, sino que perteneció por largo tiempo a otros que eran mas grandes o mas antiguos en su fundación. Por ese tiempo no era un pueblo muy habitado ya que según el padre Bernardino Pérez, contaba con únicamente 60 vecinos. Según versiones del arzobispo Pedro Cortez y Larraz, que en 1,768 inició un recorrido por los 113 curatos de su jurisdicción, Parramos pertenecía a la parroquia o curato de San Andrés Itzapa, posteriormente por decreto de la Asamblea Constituyente de fecha 4 de noviembre de 1825, pasó a formar parte del departamento de Sacatepequez. Luego cuando se distribuyeron los pueblos del Estado de Guatemala para la administración de la justicia por el sistema de jurados, el 27 de agosto de 1836 fue adscrito a la jurisdicción de Chimaltenango.

            Inicialmente el pueblo fue fundado en el área de Pueblo Viejo, donde aun hay vestigios arqueológicos de la época prehispánica, y hasta el año 1874 toda la vida se ha desarrollado con entera normalidad, hasta que el día 3 de septiembre de ese mismo año, 1874 sucedió un fenómeno  natural inusitado el pueblo fue sacudido por un fuerte sismo, sucediéndole grandes correntadas de agua, lodo y retumbos, los cuales provocaron la destrucción total. En el sitio en donde estaba situado el pueblo de Parramos todavía se ven las centenarias ruinas del templo católico y las del Calvario, muros derrumbados,  agrietados y cubiertos de maleza.

            La causa que provocó el fuerte sismo es que a unos 8 kilómetros en dirección al suroeste de Pueblo Viejo, como actualmente se le llama al Parramos destruido, en la parte alta se encuentra un pequeño cerro denominado CERRO DEL TIGRE según los vecinos este hizo erupción lo que provoco el terremoto. A raíz de este suceso se han desprendido varias suposiciones y  leyendas, en las cuales lo vecinos dejan entrever que la causa del desastre tiene origen divino, otros se lo atribuyen a rencores personales, es decir fue un desastre provocado por enemigos.

            Cuando se presentó la tragedia, los vecinos huyeron atemorizados, no sabiéndose el número de victimas, lo que si aseguran es que la mayor parte de las personas que vivían en las partes altas del terreno  se salvaron. Temiendo nuevos temblores y desastres los habitantes optaron por buscar otro terreno adecuado para instalarse provisionalmente y poder vivir con más tranquilidad, fue así como llegaron al “Valle de los Pinos” también llamado Panaj (cañaveral de caña brava), que es donde se encuentra actualmente. Ahí se cobijaron bajo las copas de los árboles y construyeron sus ranchos pajizos y sus tiendas provisionales.

 En ese entonces era jefe político  del departamento de Chimaltenango el coronel de artillería don José Nájera quien en cumplimiento de sus obligaciones envió una comisión encargada de verificar o ratificar los daños ocasionados por el sismo. Esta comisión fue encabezada por don Rafael Ubico y su dictamen indico la inconveniencia de reconstruir el pueblo arruinado, por una serie de factores o situaciones desfavorables y recomendó trazar un nuevo pueblo en las inmediaciones del Valle de los Pinos.

             Como consecuencia de esta serie  de acontecimiento, el 13 de septiembre de 1874 por ordenes emanadas de la superioridad, el pueblo de Parramos, se trasladó oficialmente al lugar recomendado (Valle de los Pinos), encomendándose el trazado del nuevo pueblo al ingeniero Salvador Martínez Flores, quien con una visión futurista hizo un buen trazo. Una plaza muy grande, su templo, su palacio municipal, el cementerio, adecuada distribución de lotes a los habitantes, con titulo supletorio. La fundación en este valle se realizo legalmente el 10 de agosto de 1882, según Acuerdo que se encuentra en el tomo 3 Pág. 243 del libro de Acuerdos de la República. Este  pueblo también fue parcialmente destruido por el terremoto de 1976.

            Así principio el pueblo de Parramos su vida tranquila, quieta, con sus columbres y tradiciones, con la mayoría o la totalidad de los habitantes indígenas, sin ninguna discriminación ni marginación mas que las diferencias existentes en una sociedad de esta naturaleza, es decir, principales, brujos, curanderos, ahí inicio su vida de superación y progreso. En el  año de 1875, el 17 de agosto, cuando el General Justo Rufino Barrios era el Presidente y jefe de la República, se acordó erogar del tesoro público la cantidad de 500 pesos para ayudar a la construcción del acueducto y de los edificios públicos. El acuerdo copiado literalmente decía: “Palacio Nacional de Guatemala, diecisiete de agosto de mil ochocientos setenta y cinco, traída a la vista la exposición que por medio de la jefatura política del departamento de Chimaltenango, ha elevado al gobierno la municipalidad de Parramos con el objeto que se le auxilie pecuniariamente para llevar a cabo la construcción del acueducto y edificios de aquel pueblo que con motivo del terremoto de septiembre del año próximo pasado, se trasladó a otro lugar, y con la presencia del informe emitido por la propia jefatura en que se manifiesta la urgencia de dichas obras  y la falta de fondos de la expresada corporación, el Jefe Presidente de la Republica  con el deseo de favorecer a los vecinos de la población ACUERDA: que con el fin indicado se acuda con el Tesorero Público  a la Municipalidad de Parramos con la suma de 500 pesos. Comuníquese, rubricada por el General Presidente. El Secretario soto.

            Es importante hacer notar que el pueblo de Parramos cambio de lugar pero no de nombre, es decir que el nombre actual es el que tenia cuando se encontraba en el lugar conocido como Pueblo Viejo.

            Un hecho contemporáneo que paso a formar parte de la historia del municipio lo constituyó las festividades que se realizaron con motivo de la celebración del primer centenario de fundación, las cuales se desarrollaron en septiembre de 1974.

            Para la celebración del centenario de la fundación del nuevo pueblo de Parramos, David Vela, entonces director del Diario El Imparcial, donó  una placa de bronce de recordatorio del traslado. Esta placa fue colocada en la Municipalidad  y como consecuencia del terremoto de 1976, la arrancaron y la guardaron. El señor Osberto Suárez quiso colocarla nuevamente pero cuando fue a buscarla no la encontró, ya estaba extraviada.

            Un año, cuatro meses y veintiún días después de esta celebraciones, el pueblo se enlutó nuevamente, con el terremoto que afecto gran parte de la república, en la madrugada del 4 de febrero de 1976, sacudió con fuerza al pueblo provocando la destrucción parcial, así como la pérdida de 116 vidas humanas.

            El historiador Paniagua afirma que su informante principal fue el señor Mario Pérez Alegría quien fue alcalde del municipio en el año de 1986 el municipio no cuenta con biblioteca ni archivo de documentos antiguos porque la información se perdió por dos razones: una a causa de los terremotos que han ocurrido y otra porque la municipalidad fue quemada por el movimiento guerrillero.

            El señor Osberto Suárez, ex alcalde de Parramos, que en 1974 fue presidente del comité del centenario del traslado de Parramos, indica que no existe casi nada sobre la historia del municipio y que solo se han logrado reunir algunos datos históricos

 Según información recabada, el terreno donde antiguamente fue fundado Parramos, Pueblo Viejo, era propiedad de un alemán y que el terreno donde están las ruinas de lo que fue la iglesia es propiedad de una persona del municipio, a menos que lo haya vendido a la granja avícola cercana a Pueblo Viejo. En este terreno de la granja avícola antiguamente estaba situada la escuela de Parramos.

 En las ruinas de la iglesia de Pueblo Viejo, cerca de la escalera existía una tumba que no había sido abierta, según informaciones del señor Suárez. Agrego que con el terremoto de 1976 se cayó la cúpula de la iglesia.

 ECONOMÍA DEL MUNICIPIO DE PARRAMOS

 El estudiante San carlista del año 1993 Luis Fernando Paniagua en su trabajo de investigación afirma que el nivel de  vida en la mayoría de los habitantes indígenas, es bajo, ya que las familias se sostienen solamente con el producto de la siembra de sus terrenos, o en su colocación  como trabajadores agrícolas en las fincas del lugar o lugares cercanos. En la población ladina, el nivel de vida es un poco mas alto.

            En el caso de los ladinos algunos han tenido la oportunidad de realizar estudios y salen a trabajar a Chimaltenango o a Antigua Guatemala, donde se desempeñan como dependientes de almacenes o en oficinas de la administración pública.

            Actualmente Parramos cuenta con industrias procesadoras de frutas y vegetales así como cultivos intensivos de flores y rosas de exportación, en donde los lugareños también prestan sus servicios como trabajadores asalariados.

            Las principales actividades económicas que se realizan en Parramos son: agricultura, elaboración de artesanías e industria de procesamiento de vegetales y frutas.

 ACTIVIDADES AGRÍCOLAS

            Los cultivos tradicionales de la región son: maíz, fríjol, café, árboles frutales como limón, naranja, manzanas, peras, aguacate, verduras: lechuga, tomate, acelga, guicoy, zanahoria, lechuga, cebolla y otros.

            De maíz y fríjol solamente se logra una cosecha al año, al cual es de humedad que se siembra en febrero y se cosecha en noviembre.

            Entre los problemas que afrontan los campesinos están: conflictos de tierra, falta de agua porque los bosques han sido arrasados para sacar leña y madera, el ganado que merodea por los cultivos se come lo sembrado y algunas personas ajenas al cultivo se roban la cosecha.

            Actualmente se ha desarrollado fuertemente para exportación el cultivo de arveja china, brócoli, cebolla y flores, principalmente rosas. Estos cultivos se dan principalmente en las fincas del municipio.

            No obstante todavía quedan fincas como Bella Vista, La Cumbre, La Joya, El Bosque dedicadas al cultivo de café de exportación.

 También existe una finca que es propiedad del actual presidente de la república el licenciado Oscar Rafael Berger Perdomo.

 INDUSTRIA AGROPECUARIA

            Aparte de la crianza de animal de corral a nivel doméstico, existen tres granjas de pollos para la venta. Un pequeño apiario situado en la finca San Pedro.

 ARTESANÍA E INDUSTRIA

             La artesanía se realiza a nivel familiar y consiste en la elaboración de cestería, jarcia, productos de hierro, candelas, cubrecamas y cortes, muebles de madera. Anteriormente era muy usual la elaboración de carbón para la venta en los mercados tradicionales.    

La industria formal que se ha desarrollado es el procesamiento de frutas como melón, piña, mango, manzana, pera  y verduras como brócoli, coles de Bruselas, ejote francés, arveja china. De este tipo de procesadoras existen 7 en Parramos localizadas en el camino a San Andrés Itzapa. A estas llegan camiones y pick ups de otros departamentos cargados de verduras y frutas.

            Una de estas plantas procesadoras cuenta con un sistema de refrigeración que produce ruido todo el día y el otro problema ambiental es la descarga de desechos industriales en las cuencas de los ríos, esta misma empresa lo hace en el río Panaj.

 COMERCIO

  El comercio interno de Parramos no es mayor, esto se deja ver con mayor claridad con el hecho de no haber un día de plaza establecido. Generalmente se circunscribe a la venta realizada por las tiendas y demás establecimientos comerciales de la localidad, como:, carnicerías, abarroterías, farmacias, panaderías, comedores y otros.

            El comercio externo es grande y extenso con los municipios cercanos, en tiempo de cosecha son muchas  las camionadas que salen para el departamento de Sacatepequez especialmente su cabecera Antigua Guatemala, para Chimaltenango y para la capital. En los días de plaza en los lugares vecinos, Antigua Guatemala y Chimaltenango se ve a los pequeños agricultores llevar sus redes de guicoy o sus costales de papa, frijol etc. Para venderlos y obtener algún ingreso económico. También los cortes fabricados en la localidad surten los mercados de Antigua Guatemala y la capital.

  

HISTORIA COLONIAL Y CONTEMPORANEA 

SIGLO XVI

FUNDACIÓN DE LOS SANTOS INOCENTES DE PARRAMOS

 Los habitantes de Parramos en un expediente que corresponde a un conflicto de tierras ocurrido en 1710 y que está clasificado como Seg. a1, Exp. 53048. IEG 6018 del Archivo General de Centro América, exponen que cuando los españoles conquistaron esa región ellos ya eran un pueblo. esto indica que el origen de Parramos fue de un pueblo de "Reducción de indios" que según la tradición de la memoria colectiva de la población aparentemente se fundó  en 1553.

El cronista Vásquez cita una cédula con una lista de los pueblos en 1553 el obispo Marroquín asignó a la orden Franciscana en la cual aparece el nombre de Parramos, juntamente con Parroyaalchay o San Andrés Itzapa.

Aún se conserva en la Parroquia de San Andrés Itzapa, a la que perteneció los Santos Inocentes de Parramos, un libro de bautismos, el cual fue abierto en 1668 por los reverendos Padre Cristóbal Flores y Fray Francisco Varela. Para ese entonces Parramos no era todavía un pueblo muy habitado, ya que según el padre Bernardino Pérez, contaba aproximadamente con unos 60 vecinos.

No se encontraron en el Archivo General de Centro América ni en otra fuente documental o bibliográfica más datos sobre Parramos en el silo XVI. Es hasta 1717, en un conflicto de tierras entre los indígenas de Parramos y los de Santa Catarina Barahona que se encuentra archivado en el legado 6,018 del Archivo General de Centro América que se hace referencia un conflicto por tierras.

Dicho documento hace referencia a que existe un litigio entre los indígenas de Parramos y Jocotenango   en 1567 a causa de que los de Jocotenango y Santa Lucía, barrio de los Hortelanos, tenían tierras pobres para sembrar sus milpas y necesitaban de las mismas para  su subsistencia y los indígenas de Parramos no tenían límites definidos ni división de su ejido por el que se pudiera delimitar o componer las tierras en esa área, situación que causaba entonces pleito entre ambas partes.

En base a lo anterior, Su excelencia el Licenciado Francisco Briceño Visitador y Gobernador de su Majestad en la Provincia de Guatemala, mandó a que el Corregidor de la Ciudad de Santiago de las Milpas, Gabriel Mejía y el Defensor de los Naturales Diego Ramírez, fuesen  al territorio de los indígenas de Parramos que se hallaban en litigio con los de Jocotenango, consensuaron con los indígenas y compusieron las tierras, repartiéndolas y señalándoles a cada parte las que habían de tener por suyas para que no hubiera pleito.

Una vez hecho y ajustado el nuevo  repartimiento, dieron cuenta a Briceño y a otras personas del paraje y al no haber inconformes y que satisfacía a las partes lo que se había hecho, se dio por terminado con esos mojones. Haciendo notar el documento que solo se entregaron tierras de repartimiento a los de Parramos, en el área comprendida entre los parajes de San Gabriel y el de Parijuyú en el cerro donde dicen que estuvo asentado  el campamento de los españoles cuando vinieron a conquistar. El documento no refiere que cantidad de tierras se entregó al común de Parramos.

  

SIGLO XVII

 El siglo XVII se desarrolla en el inicio con una aparente estabilidad política en la región de Parramos. Hasta 1639 que aparece en la documentación del Archivo General de Centro América el legado 5322 donde el común del pueblo expone que el español Juan de Ochoa ha invadido tierras ejidales por lo que Jacinto Pérez, Diego León, Diego Pérez Regidores del pueblo de Parramos del valle de la ciudad de Santiago, declaran que se han enterado que Juan de Ochoa, mayordomo de muchos años de esa parte, está cortando madera en los ejidos de Parramos, para venderla en la ciudad de Santiago, sin pagarles tal como se les había dicho y que según los indígenas el hecho de ser Juan de Ochoa, español y ellos "indios pobres pusilánimes" ha hecho que se le excuse y no tenga remedio el daño que les hace. Por ello se dirigen a las autoridades españoles de esa época solicitando que ya no se corte la madera y que se detenga a Juan de Ochoa, que cumpla grave pena y que se le decomise y entregue la madera que ha robado de otras tierras durante muchos años de depredación.

 Los indígenas piden la protección de su Majestad, en base a los servicios que le han prestado, por lo que le suplican que los ampare en las tierras y les "provea de remedio que convenga mandarnos"

 No existe ningún documento anexo          que indique si las autoridades españolas le dieron algún tipo de solución a este conflicto, pero se deduce el impacto que las relaciones étnicas  y los procesos de aculturación tenían en la época debido a que el español Ochoa de quien no se conoce su residencia, pues no lo indica lo escueto del documento, era capaz de cortar árboles en los ejidos de Parramos para producir leña que vendía en la ciudad de Santiago, sin que las autoridades españoles tomaran medida alguna para impedir dicho saqueo, por lo que el hecho de ser español y las tierras ejidales pertenecer a un pueblo de indios.

 Esto lo muestra el hecho de que en un documento del Archivo General de Centro América, fundado en 1672, donde se está nombrando a Andrés Pérez, indio del pueblo de los Santos Inocentes de Parramos, Gobernador de dicho pueblo. se obliga también a los indígenas a dirigirse a su Majestad para tratar de obtener que se repartan y reivindiquen los derechos sobre sus tierras ejidales.

 Para agobiar aun mas la difícil situación económica de los indígenas residentes en los Santos Inocentes de Parramos, a finales del siglo XVII, en un auto de fecha 21 de mayo de 1697, se establece un "nuevo repartimiento de indios" con el fin de que indígenas de la región fueran repartidos a tahoneros de la ciudad de Guatemala, para lo cual plantea dicha disposición que "en beneficio del que se han librado poderes superiores poniendo mandamiento para que los pueblos de Parramos, Itzapa, Chimaltenango, Sumpango, Patzicía, Patzún, Comalapa y los que cercan Guatemala, del valle de esa ciudad, den indígenas para el beneficio del pan a diferentes personas, pues quienes hacen el pan no quieren labrar el trigo, ni amasar el pan"

 Se manda entonces que los alcaldes, regidores, autoridades de los pueblos acudan con indios, teniendo el cuidado de que no estén repartidos para otras actividades debiendo servir en el beneficio del pan en las panaderías de la ciudad de Santiago. Advirtiendo de que los que no lleguen a trabajar a las panaderías serían castigados con 50 azotes en las "canillas" y veinte días en la cárcel.

Se manda al mismo tiempo a pregonar el bando en los pueblos indígenas anteriormente mencionados en la lengua materna del lugar.

A finales del siglo XVII, existen dos descripciones que hacen referencia al pueblo de los Santos Inocentes de Parramos, una es la descripción que el 8 de junio de 1686 hiciera el franciscano Francisco de Sauza con una relación donde expresa que el pueblo de los Santos Inocentes de Parramos dista poco mas de una legua del de San Andrés Itzapa y es "del mismo temperamento fresco, tierra fértil, alta y montuosa".

Fuentes y Guzmán describe en la última década del siglo XVII, en su obra la "Recordación Florida" a la región de Chimaltenango, donde se encuentra ubicada la población de Los Santos Inocentes de Parramos y que formaba parte en ese entonces  del Corregimiento del Valle, el cual en ese entonces desaparece el 23 de noviembre  de 1752, cuando en el Cabildo extraordinario se notificó a loa alcaldes y capitulares el auto del Presidente, Gobernador y Capitán General Don José Vásquez Prego Montaor y Sotomayor extinguiendo el titulo de corregimiento del valle que ha obtenido esta ciudad y por medio de sus alcaldes ordinarios ha ejercido en él la jurisdicción correspondiente. Así mismo quedaron establecidas a partir de esa fecha dos alcaldías mayores: la de Chimaltenango y la de Amatitanes y Sacatepequez.

Según la descripción de Fuentes y Guzmán por el pueblo de Chimaltenango o por el numeroso de Itzapa, proveniente en este último cado de Los Santos Inocentes de Parramos, se hace el camino para el reino de México y a algunos de los corregimientos que provee el Presidente de la Audiencia y Provincia de Chiapas.

El camino que pasando por Parramos e Itzapa que viene desde la ciudad de Santiago y sale a Patzún y era según Fuentes y Guzmán un camino muy difícil y fatigante, con siete barrancos que atravesar y penosas cuestas cubiertas de un barrial, a manera de jaboncillo resbaloso y en lo plano de las quebradas o barrancos corren pequeños arroyos que cuando se desbordan son "espesos atolladeros y cenagosos pantanos", Fuentes y Guzmán dice que ese trecho era conocido por su peligrosidad en toda la Nueva España, mas haciendo el camino por la parte de Chimaltenango se evitaban tres de los siete peligrosos barrancos, pero el rodeo representaba legua y media más de camino.

          En lo dilatado del valle de Chimaltenango se mantenían y hallaban situados otros pueblos de no menor crecimiento, habitados por indígenas, como eran Comalapa, Patzicía, Itzapa, Parramos, Patzún y Tecpán, cuya situación se miraba como perteneciente a la parte occidental de la región con gran aparato y ostentación de excelentes casas de cabildo, conventos y templos, y se encontraba la administración religiosa desde los tiempos de la conquista en manos de la Orden Franciscana, quienes velaban por el cuidado y educación de los indígenas, el ornato y decoroso aliño de sus templos.

          Tenían suficiente abastecimiento de maíz, frijol, garbanzo, jamones, manteca, pollos, gallinas, codornices, conejos, pavos y otros productos, para el sustento propio y para distribuir por venta cotidiana a la ciudad de Goathemala y otros pueblos.

          El clima era variado y refrescado por los vientos del norte, producto de lo descubierto y libre de sus horizontes y abundante de ríos y riachuelos.

          En ese tiempo los indígenas de aquel contorno no se acomodaban a otro género de sementeras que el tipo de siembras que habitualmente producían, manteniéndose con lo que les fructificaba a su estilo. Los vecinos de los pueblos estaban "sobrados y proveídos de todo" sin salir fuera de sus pueblos a buscar sus abastos porque en el mercado o tianguis de sus pueblos los abastecían de otras partes con cuanto necesitaban sin que faltara lo que se producía en la costa, de la misma manera que se hallaba  y lograba en las plazas abundantes de la ciudad de Santiago, sin que por las tres leguas que distaban de su comercio haya existido más carestía en esos pueblos que la que tenían los mercados en la ciudad de Santiago.

          Menciona a Parramos por el nombre de la época de los "Santos Inocentes de Parramos" e indica que el pueblo estaba sujeto a curato y vicaria de San Andrés Itzapa y está situado en territorio eminentemente de frío temperamento y su país tan abundante y pingüe como lo es de Itzapa, si bien su territorio montuoso hace más corto y más trabajoso su cultivo.

          La vecindad de Parramos, no era tan crecida en aquel entonces como la de Itzapa y se componía "por su padrón eclesiástico de novecientos feligreses de origen Kaqchikel que para el trato de venta del maíz y otros granos que producían tenían el acomodo y fácil tránsito de solo las dos leguas a la ciudad de Santiago situada en dirección sur este de Parramos.

          No ofrecían, según Fuentes y Guzmán nada notable la naturaleza de los pueblos de Itzapa y Parramos más que el hecho de que ambos estaban situados en le camino a Santiago o Goathemala y que Itzapa hacía "tránsito preciso a la jornada de México y en cuyo servicio de progresos y en el avío de cabalgaduras, interesa el común de este lugar muy frecuente y largo recibo"

            En la vicaria de estos dos pueblos de Itzapa y Parramos, habían siete cofradías confirmadas por la autoridad episcopal, y sus indígenas eran muy devotos y muy dados al culto de la iglesia y veneración de los santos. Se encontraba asentada la costumbre de los guachibales, que los celebraban los que mas posibilidades tenían, habiendo indígenas que celebraban durante el año todas las venerables y gloriosas festividades de la Santísima Virgen María, habiendo es cada capul o linaje de los conocidos principales, cuatro o cinco guachibales repartidos entre los indígenas mas ricos y que en la duración de su vida temporal aventajaban a los demás.

  SIGLO XVIII

            Los datos históricos sobre Parramos, en el ciclo XVIII se inicia en 1707 con una notificación en el archivo General de Centro América, fichada como A 1, expediente 6 794, legajo 328, donde se hace constar que se pagó a la Orden de San Francisco por sus servicios religiosos en los pueblos de Nejapa, Alotenango, Patzicia, San Bernabé, Acatenango e Itzapa, lo que incluye como vicaría a los Santos Inocentes de Parramos.

         Un conflicto por las tierras ejidales que limitan los pueblos de los Santos Inocentes de Parramos y Santa Catarina Barahona, se inició en 1710 y aparece en el expediente Seg. Al. EX 5 3048,IEG del archivo 6018 del archivo general de Centro América y que fue descrito por Matas, et. al., en el trabajo de investigación financiado por la Dirección General en 1998, con el titulo de Etnohistoria de los conflictos por las tierras en el Valle de Chocojol Juyú durante el siglo XVIII" publicado por el IIHAA en aportes a la etnohistoria No. 1/98: 34 a 44. 

            Este litigio se inicia cuando los indígenas de Parramos solicitan el lanzamiento de los indígenas de Santa Catarina Barahona de una extensión de tierras de tres caballerías españolas que ocupaban estos últimos, quienes solicitaron posponer el lanzamiento a petición de Parramos y que se procediera al reconocimiento de los mojones que limitaban ambos ejidos. 

            En 1710 en su visita hecha al pueblo de Parramos por Nicolás Briones, en cumplimiento a lo mandado por el auto del 16 de Marzo de 1710, donde se declara mojones y límites de las tierras de Parramos y habiendo hecho un recorrido y recibido declaraciones de los habitantes de Santa Catarina, quienes alegan que el problema es por los potreros llamados Vaczac, tierra que necesitan ellos para recoger zacate, pues deben tributar esto con el palacio en la capitanía General, así como a diferente vecinos de la ciudad de Santiago y oficiales reales y que no podrían cumplir con esta obligación tributaria se le  quitan estos potreros, que es donde recogen el zacate. 

Los de Parramos dicen, según Briones que "Prestaron sus tierras a los de Santa Catarina, pues no tenían tierras para sembrar sus milpas y que se quedaron con ellas y que ya no quieren que  estén allí, por lo que les hacen mucho daño y agravio, soltando sus bestias en las siembras, azotándoles a los hijos y quitándoles machetes, hachas y azadones que llevan cuando van a las tierras a buscar bestias sueltas". 

            Además alegan que los de Parramos que cuando los españoles conquistaron, ya ellos eran pueblo y los otros, San Antonio, Santa Catarina y San Andrés no existían y fueron milpas de los españoles, que se dieron en los repartos de tierras que hicieron los conquistadores al fundar la Ciudad de Santiago en Almolonga, después de 1527. por lo que piden los habitantes de Parramos, que sean lanzados los indígenas de Santiago Zamora y Santa Catarina que tienen milpas de maíz en terrenos ejidales de Parramos. 

     Los indígenas de Parramos llevaron por auto de la justificación de la demanda un documento de fecha 1657 que mandó a librar el señor Licenciado Francisco Briceño, Visitador y gobernador, por su majestad de las provincias de Goathemala, por un conflicto que por los límites entre las tierras de Parramos y Jocotenango hubo en ese tiempo, y en el que se limitaron ejidos e indicando como un de los limites entre Santa Catarina Barahona y Parramos, en la parte oriente en un cerro redondo, cerca del camino que va de Parramos a la ciudad de Santiago; cerca del lugar donde según el documento estuvo asentado el Real de los Españoles cuando vinieron a conquistar. 

    Con el fin de ampliar las pruebas a su demanda los alcaldes, representantes y demás común del pueblo de Santos Inocentes de Parramos, en Oficio de fecha 9 de abril de 1714 señalan que los autos contra los naturales del pueblo de Santa Catarina Barahona del Valle de la ciudad de Santiago, vecinos que se hayan apoderado de ciertos pedazos de tierra, de las que decían los de Parramos que les pertenecían y que estaban adjudicadas a sus ejidos, acogidos por el titulo que tenían, presentado y librado a su favor por el señor conde de la Gomera a los 7 días del mes de Noviembre de 1713, indicándose los límites entre Parramos y Santa Catarina Barahona y Santiago Zamora" los mojones que el referido nuestro titulo incluye como lo son: por parte oriental el cerro redondo con dos robles, camino que va al paraje antiguamente llamaba real de los españoles, y por parte poniente, que linda con el monte de sacar madera para nuestras  casas, leña y donde tenemos un potrero donde apastamos nuestras bestias y, por el sur, con el mojón nombrado "aparentemente el conflicto quedó resuelto en esta oportunidad, al no existir evidencias documentales de algún otro dictamen. Al efectuarse posteriormente un análisis del expediente de manda del pueblo de los Santos Inocentes de Parramos, las autoridades judiciales llegaron a la conclusión que las tierras que comprenden los ejidos del pueblo de Parramos no fueron nunca medidas ni tienen" notorios mojones" y solo existen unos autos en que consta varios litigios con algunos pueblos circunvecinos, que dan alguna idea de los límites de tierra de Parramos, por lo que sus vecinos admiten "que arreglándose los mojones que han reconocido por su antigua edad", en caso se hallase la existencia de tierras de más, se admita la composición que los habitantes de Parramos estarían prontos atender en las reales casas. 

      Después de varias cruces de demandas y de una vista de ojos en junio de 1750, a causa de la duda que despertó cuál era la extensión de tierras de los ejidos de Parramos, el juez de medida y Remedidas de Tierras del Valle de Chimaltenango, Pedro Pablo Arévalo, interroga a varios vecinos del lugar para determinar su extensión. 

      Sargento José Videz de 35 años, Español vecino del pueblo de San Andrés Itzapa, quien dice conocer la región, indica que los ejidos de Parramos tienen unas dos leguas o cerca de ellas de largo: y de ancho, lengua y media, con un área de cincuenta y cinco o sesenta caballerías. 

      Capitán    Juan Manuel Pomes, de 43 años, español, vecino también de Itzapa, indica que los ejidos de Parramos tienen legua y media a dos de largo; y media de ancho, con unas cincuenta caballerías de superficie. 

      Cabo de guardia Manuel de Meza, de 35 años, español, vecino de Parramos, testigo, quien dice conocer la región por haberla andado y trajinado y conocer sus mojones y límites, y que tiene cosa de cincuenta a cincuenta y cinco caballerías; y de largo, dos leguas a un poco más: y de ancho legua y media. 

      Como producto de las anteriores averiguaciones, el Juez Arévalo en vista de la información de los autos presentados y de las pruebas vertidas en los mismos en cuanto a la cantidad de caballerías que dicen tener por ejidos resultando la de más a favor de su majestad, para lo cual se proceda a la medida de las tierras, por lo que se efectuará una vista de ojos con Juan Diego Girón, a quien nombre de intérprete y a Manuel de Meza y Phelipe de Porras, quienes serán peritos prácticos del paraje, los que habiendo aceptado y jurado acompañan al juez y sus testigos hacer la expedición y reconocimientos de mojones. 

      En este recorrido acompañaron al juez de tierras y Remedidas, además de los nombrados anteriormente, el gobernador don Antonio Leguon, el alcalde primero Manuel Sac y el segundo Domingo Lucá y cuatro regidores, el alguacil Mayor, el escribano del pueblo y los principales. 

      Como producto de la vista de ojos el 17 de junio de 1750, el juez Arévalo ordena que se proceda a la medida de las tierras del pueblo de Parramos, para lo cual " nombra por medidor y tirador de cuerdas de Joan Mirón y Phelipe de Porras, citándose a los vecinos, circunvecinos de estas tierras y a los pueblos comarcanos para que comparezcan y presten atención con sus títulos de las que poseen con apercibimiento de que no hacerlo les pasará el perjuicio que hubiese por derecho". 

      Se cursó citaciones de las anteriores resoluciones a los alcaldes de Jocotenango; justicia y demás de Itzapa, a Josepha Santizo, al capitán y sargento Juan Manuel Gómez, dueño de la estancia de Chimachoy, a doña Catharina Batres, dueña de la labor del tigre, quienes dijeron prontos a cumplir con los que se les manda a notificar. 

      El 17 de Junio de 1750, el juez Arévalo salió del cabildo, de Parramos, acompañado de las personas anteriormente nombradas para efectuar la medición de tierras, así como el gobernador  don Antonio Leguon y dos alcaldes y muchas personas de Parramos. 

      Se dirigieron al paraje nombrado como Chivarraché, donde en una cruz cerca de un árbol de pito, se encuentra el 1er. mojón, donde se comenzó y se dividen las tierras de Santiago Zamora y Santa Catharina Barahona, según dicen los indígenas y se comienza la medición con cuerda de cincuenta varas Castellanas. 

      Al llegar a un Mojón hecho de mezcla y piedra, relata el documento, situado en el paraje nombrado Polex y el que hicieran los indígenas de Santa Catharina cuando le adjudicaron el pedazo por pleitos que tuvieron en vista de sentencia definitiva, mandaron los señores de la real audiencia que les posesionaran los indígenas  de Santa Catharina, lo que consta en autos por el año de 1718. Esto se le explicó en lengua por el intérprete Diego Girón a los Naturales de Parramos y al gobernador hasta que los dos pueblos se conformaron. Y con el consentimiento y voluntad de ambos pueblos, se prosiguió la medición. 

      En las siguientes mediciones aparecen algunos terrenos que de los de Santa Catarina han comprobado a los indígenas de Parramos y de los que tienen escrituras que lo comprueba. Ante esto, el juez Arévalo mandó a poner cruces y situar los mojones para delimitar los terrenos, llegando en horas de la tarde al camino real que viene de la ciudad de Santiago a Itzapa, camino por el que regresaron a Parramos, para continuar al día siguiente con la medición de tierras y linderos. 

      El día siguiente, 19 de julio sale del Pueblo de Parramos el juez Arévalo acompañado del gobernador, alcaldes, regidores, escribanos, intérprete y otras personas como el día anterior. dirigiéndose hacia el punto del camino real, donde dejaron suspenso la medición y hallaron en ese lugar a los naturales del pueblo de San Lorenzo el Tejar, con el Gobernador don Lucas Díaz, el primer alcalde Matías Pérez, el segundo alcalde Pedro Chacón y los regidores Pascual López, Dionisio Gómez, Martín Morales, Lucas Belasco Mayor, Francisco Chocon, Juan Gómez, Juan Chocón, los principales Cristóbal Hernández, Bartolomé Qué, Joseph Yool, los que no trajeron títulos ni otros documentos dados por la secretaría de cámara que acrediten la propiedad, ni los linderos de sus tierras, pero alegaron que en el punto donde estaban era su mojón y lindero y como era el mismo que los de Parramos mostraron, el juez Arévalo no encontró contradicción ni equívoco, por lo que mandó a poner una cruz por haberse caído la que estaba. Y de esa cruz mayor, ordenó a los medidores tendiesen la cuerda rumbo al norte, en dirección a una roca grande con una cruz, para proseguir la medición.    

            El conflicto de tierras surgido entre Parramos y Santa Catarina Barahona que duró desde 1710 hasta 1785 obligó a la remedida del ejido de Parramos y llegó a abarcar toda la región que rodeaba el pueblo de los Santos Inocentes de Parramos, el cual como "pueblo de indios" reducido por las "leyes Nuevas" no delimitó su territorio como ocurrió con las estancias e esclavos repartidos. 

            Parramos fue entonces poco a poco por medio de varios litigios de tierras delimitando legalmente su territorio, hasta que en 1750 se efectúa una remedida de sus tierras y posteriormente les corresponden y son dadas 20 caballerías a Santa Catarina Barahona, a quien los naturales de Parramos habían pedido el lanzamiento de esas tierras desde  1710, así como se procede a dar por composición el exceso de 15 caballerías y 17 cuerdas a los naturales de Parramos a un precio de 8 tostones. 

            Lo importante de este conflicto de tierras es observar como un "pueblo de reducción" por las características particulares de la misma reducción, no tenía plenamente delimitada sus tierras ejidales en comparación a las áreas de repartimiento de las tierras para milpas a los conquistadores y que se encontraban por esa misma función de haber sido repartidas, legalmente delimitada y con sus linderos marcados con mojones y cruces y cuyas estancias de esclavos llegaron a formar nuevos pueblos después de la implantación de las leyes nuevas. Al mismo tiempo, este conflicto permite conocer los procedimientos empíricos que se utilizaban en esa época para efectuar una remedida de tierras, situar su precio y proceder a la composición de las tierras realengas en exceso. 

            En 1735 en documento clasificado como Signatura A1, legado 4047 del Archivo General de Centro América, el Gobernador, Alcalde y Corregidores del pueblo de los Santos Inocentes de Parramos, comparecen ante su Alteza por medio de su procurador, con el fin de que les proporcione los ornamentos para celebrar los Divinos Oficios y administrar los Santos Sacramentos, para lo cual certifica el cura doctrinero de la Santa Doctrina de Itzapán, Nicolás de Cóbar, la necesidad tan grande en que se hallaba la iglesia de Parramos, de ornamentos porque los indígenas ni podían adquirir por su extrema pobreza y los pocos medios que adquirían con su trabajo personal era para pagar el tributo, lo cual no les permitía tener bienes de comunidad con que pagar los ornamentos. 

            El pueblo de los Santos Inocentes de Parramos quedó inscrito en la provincia de Chimaltenango, la cual tenía cosa de 20 leguas de largo y otras tantas de ancho. 

            Parramos contaba con 482 familias con 2,362 personas, por lo que tenía una población mayor que Itzapa, en una cantidad de 25 familias a la que correspondían 237 personas o sea un 5.19 % mas. 

            Según Cortés y Larraz, Parramos no estaba en muy buena posición pues tenía "dispersión y desorden de jacales, que se hallaban en puestos en el monte"

SIGLO XIX

             En 1839 cuando se formó el sexto estado dentro de la federación, por medio del decreto del 12 de septiembre de ese año, el asamblea llevó a cabo una nueva división territorial del estado de Guatemala en la que Chimaltenango figuró como departamento separado totalmente de Sacatepéquez el que también pasó a constituir por si solo otro departamento, quedando entonces el municipio de Parramos, integrado al departamento de Chimaltenango. 

            El 26 de agosto de 1840 a solicitud del Gobierno que quiere saber cómo se pagan los arbitrios en los pueblos del departamento de Chimaltenango, la municipalidad del pueblo de Parramos en documento B 119.1 expediente 55752 legajo 2,500 folio 11 del Archivo General de Centro América, informa al Corregidor del departamento que  el Fondo se formaba con la contribución de la comunidad, indicando que las tierras destinadas en ese pueblo a la siembra de milpas de la comuna hace tres años están arrendadas, sembradas de maíz y mejoradas por el arrendamiento. 

            La municipalidad de Parramos había encontrado como utilizar las tierras de la comunidad para obtener fondos con que reparar y mantener los edificios municipales, así como cobrar un arbitrio por el repastaje de ganado de los pueblos vecinos durante el verano en los ejidos de Parramos, e indica que no tienen fondo para construir hospitales ni escuelas y previene a la gobernación de los peligros de no tomar en cuenta las costumbres del pueblo y querer imponerles arbitrios que les son desagradables y que darían la impresión de que les están cobrando dos veces lo que podía generar violencia. 

            El repasteje de ganado de los pueblos vecinos en los ejidos de Parramos para obtener fondos, la municipalidad genera en 1843 un litigio con el municipio de Itzapa y el 24 de mayo de ese año el Gobernador del pueblo de Parramos solicita del Corregidor departamental sus oficios para llegar a un arreglo con la municipalidad de Itzapa en cuanto al uso común de las tierras ejidales. 

            El desarrollo de ese conflicto se encuentra registrado en el Archivo General de Centro América con la signatura 13119.1 expediente 56057, legado 2505, folio 2. El 26 de mayo de 1843 en acta levantada en el Corregimiento de Chimaltenango entre las municipalidades de Parramos e Itzapa, se llegó a un arreglo en cuanto al uso común de las tierras de esos municipios. 

            El dicho documento se piden medidas para terminar las desavenencias ocurridas entre los vecinos de Itzapa y Parramos por el cobro de multas y repastajes a aquellos que introducen sus ganados en los ejidos de Parramos. Se indica que se le recogieron bestias al señor Ángel Castillo vecino de Itzapa, a quien se le cobró multa porque tenía su ganado en el ejido de Parramos. 

            Se le pide la comparecencia de las autoridades de ambos pueblos para arreglar las desavenencias ocurridas al cobrar multas el gobernador de Parramos a los vecinos de  Itzapa que introducen ganado en los ejidos de Parramos y se adopten medidas que no sean perjudiciales a los intereses ni a los fondos de ambos pueblos. Discutidos por ambas partes y se estableció un convenio entre ambas municipalidades que celebraron  ante el gobernador, General Sotero Carrera, quedando convenido en aquel entonces los siguientes puntos:

    v     Que el convenio debe observarse religiosamente por las partes.

    v     Que cada parte pueda sujetarse a las disposiciones que sin contradicción al mismo convenio libren las autoridades de cada pueblo respectivamente en el ejercicio de sus atribuciones y promover el bien particular del pueblo que representan.

v     La municipalidad de Itzapa para evitar que las bestias de los vecinos del pueblo se pasen a los ejidos de Parramos, donde están aquerenciadas y los dueños no se hallen en el caso de pagar las mutas que tienen establecidas. Se obliga voluntariamente a cercar los linderos de ambos pueblos a costa de los dueños de las bestias.

v     Que el cerco que se echa en la orilla del río sea menos cortado.

v     Que el gobernador de Parramos deje libre el río en el ligar que designe, el cual será cercado por él, a satisfacción de los itzapeños.            

v     Que debe dejarse libre el camino real, poniéndose una puerta que costearían los vecinos interesados en Itzapa.

v     Que en la puerta habrá portero pagado por los mismos interesados.

v     Que este convenio se da por cerrado para su aprobación.

v     Que en el tiempo que se consideren libres los campos de Parramos, para que se aprovechen de ellos los vecinos, debe considerarse libre e igualmente los ejidos de este ultimo pueblo para que los aprovechen los parrameños.

v     Que todo queda asentado en acta y firmado por las autoridades que asistieron a la conferencia.

Después de la firma del pacto anterior, el 9 de junio de 1843 se firma otro convenio en Chimaltenango para solucionar los reclamos que la municipalidad de Parramos plantea a las de Itzapa y Pastores por daños que los ganados de Itzapa hacen a los ejidos de Parramos, por lo que "El Corregimiento del departamento  de Sacatepéquez ante los reclamos que hace esa municipalidad a la de Itzapa y Pastores declara que ante los perjuicios que los ganados de Itzapa hacen a los ejidos de Paramos, determina en amparo al decreto  del 30 de abril de  1826 las reglas que deben seguirse para los ejidos y terrenos de particulares que de los tres pueblos deben guardarse para la perfecta armonía de las siembras y cuidados de animales y no existiendo ley alguna  que señale como deben cobrarse  los pastajes, no pueden ni deben continuarse cobrando de manera como lo han estado haciendo y por último, consultando el mejor bien posible de los mismos pueblos, he creído conveniente, se observe lo siguiente:

v     Debiendo ser los ejidos de los pueblos comunes a sus habitantes en la estación en que están abiertos los rastrojos, podrán repastar libremente el ganado y bestias de unos y otros pueblos, sin gravamen alguno.

v     Habiendo observado que en los pueblos de Parramos e Itzapa las siembras se comienzan a finales de enero, la recogida de animales se debe hacer el 3 de mayo y como el tiempo es muy largo y puede perjudicar a los que tienen sementeras, se hará de la siguiente forma: dividiéndose de enero a mediados de marzo. No pagarán los dueños de animales repastos en base a que las siembras no están en condiciones de recibir daño, y de esta fecha hasta el tres de mayo, pagarán repasto celebrando contrato con la municipalidad en cuyo ejido quieran repastar.

v     Desde que se hace la recogida general de animales, los dueños de ellos les pondrán pastos y velarán porque no se introduzcan en las sementeras y deberán retirarlas a un cuarto de legua de las mismas.

v     Los dueños de animales que quieran repastar deben celebrar contrato, si un animal causa daño en las sementeras, debe pagar los costos el mismo, para lo cual el alcalde nombrará dos peritos que calculen dichos daños.

v     Los labradores no deben perjudicar a los animales lastimándolos, golpeándolos. Teniendo que pagar los costos de sus daños.

v     Si los vecinos de Pastores hacen sus siembras en distintas épocas que los de Parramos e Itzapa, se arreglarán en todo la instrucción, variando únicamente los tiempos en que se hacen las siembras. Si la recogida de animales se hiciera después de un mes, se entenderán con los dueños de los animales.

     El 3 de agosto de 1843, el Corregidos de Chimaltenango elevó al Ministerio de Gobernación el expediente relativo a las divergencias habidas entre las municipalidades de los pueblos de Parramos e Itzapa para el cobro de multas y repastajes de sus bestias en las tierras consideradas comunes; y por último el 23 de septiembre de 1843 el Corregidos de Chimaltenango acusa recibo del Acuerdo Gubernativo de fecha 5 de septiembre, por el cual quedó aprobado el arreglo habido entre los municipio de Parramos e Itzapa para el uso del mutuo de unos terrenos ejidales.

 La población de los Santos Inocentes de Parramos fue destruida por un terremoto ocurrido entre el 12 y el 13 de septiembre de 1874 y que provocó una correntada que causó aun mas daños, arrasando totalmente el lugar.

Víctor Miguel Díaz, que vivió dicha catástrofe cuando en su niñez en la Antigua Guatemala recuerda que vaga inquietud se apoderó entre el vecindario de la Antigua Guatemala desde el primer domingo de agosto de 1874 a causa de los temblores de tierra que se iniciaron con uno muy fuerte y otros de menor intensidad. A los pocos días corrió la voz de que en ciertos lugares había algunas grietas y de que en terrenos a las inmediaciones  del cerro  del Tigre o de Chimachoy, notábase acentuadas e intensas vibraciones y decían muchas gentes que estaba próximo a reventar.

Según relata Díaz el terremoto fue del 12 al 13 de septiembre, ocurrió un jueves en la noche presentándose un tiempo frío y nebuloso como era por lo regular el tiempo durante dicho mes, en que la estación de las lluvias es tan rigurosa. La tierra estremeciose horriblemente: fue una sacudida trepidatoria que causó destrozos en las casas en la Antigua Guatemala, y quiso la mala suerte que en esos momentos cayera menuda lluvia. A medida que el tiempo avanzaba, los sacudimientos e multiplicaban aunque no tan fuerte como el primero. Esa noche el general Justo Rufino Barrios permaneció junto  al aparato telefónico esperando noticias de los acontecimientos que se desarrollaron en Sacatepéquez y Chimaltenango y girando las instrucciones que fueran necesarias para auxiliar a la población damnificada.

Este terremoto relata Díaz fue conocido como el "terremoto de las pateras" pues en la Antigua Guatemala mató a una familia que vendía las patas de las reses que destazaban en el rastro y vivían en las ruinas  del convento de Santa Clara y al derribarse la agrietada cúpula del templo los sepultó bajo grandes masas de calicanto exceptuándose una niña como de seis años que por casualidad se había dormido en el hueco donde estuvo el altar mayor.

En el pueblo de Dueñas el desastre fue completo, el temblor de tierra arrojó de sus camas a las gentes, el terror aumentó al oírse un ruido como de centenares de carros rodando sobre el duro pavimento, era el agua que salía del cerro del Tigre o Chimachoy, en enorme caudal arrastrando a cuanto a su paso encontraba. La creciente arrastró en su vertiginosa carrera a infelices gentes de varios caseríos, que quedaron arruinados por los sismos de los pueblos de Itzapa y Parramos y un riachuelo de Itzapa aumentó su caudal llevándose en las aguas a animales muertos, muebles, maderas y piedras, produciendo un ruido pavoroso.

La tradición de los Parrameños es que el terremoto lo provocó la erupción del cerro llamado El Tigre, conocido como Cerro alto, desde donde grandes correntadas de agua que aparentemente descendieron por el riachuelo Paraxaj, desde Chimachoy, acompañadas de retumbos y fortísimos temblores, que inundaron y derrumbaron en su totalidad los edificios de Parramos. No se sabe del número de víctimas de esa catástrofe, pero si se sabe que la mayoría de la gente se salvó en las partes altas. Fue la sacudida que sufrió  el terreno sobre el que se extendía el pueblo de Parramos que sus habitantes no pudieron reconocer el sitio en que en la víspera de la inundación se hallaban sus viviendas, por lo que atemorizados, llenos de pánico, temiendo nuevos desastres en busca del abrigo hasta el Valle de los Pinos. allí se cobijaron bajo las copas de los árboles, construyendo sus ranchos pajizos y sus tiendas provisionales.

Muchas familias no quisieron refugiarse en el valle de los Pinos y se trasladaron a San Antonio Aguas Calientes, donde se establecieron durante algún tiempo, regresando su mayoría a Parramos y otras se quedaron radicadas en San Antonio aguas Calientes.

Como testigos de aquella tragedia, aun están en pie las ruinas del templo católico y del edificio municipal, así como con rumbo oeste de la iglesia están las ruinas del templo del Calvario, que tenía una larga escalinata que ascendía desde la iglesia en el valle con una longitud de 200 varas castellanas, hasta los muros del Calvario y de la cual aún se adivinan los restos.

Es probable que la correntada que destruyó Parramos fuera producto de un represamiento en la parte alta del riachuelo Paraxaj, como causa de las lluvias que en el mes de septiembre se encuentran en lo mas intenso de su temporada   y que reventó con el terremoto, bajando por la cuenca del Paraxaj y que en el plan, al sur del Valle de los Pinos, se le conoce hoy como "Río paso de San Luis" y que desemboca en el río Guacalate en la entrada norte del pueblo de San Luis Las Carretas y por la vía del Guacalate, pasando al norte de la Antigua, inunda Dueñas.

A finales del invierno de 1999 un represamiento que reventó en la montaña y bajó por el río Paraxaj una correntada de poca intensidad, comparada con la que dicen que destruyó Parramos, pero que soterró los cafetales situados en la ribera del río en la finca Pueblo Viejo, a escasos cien metros de las ruinas coloniales, situación que pudo ser parecida a la que se dio en 1874.

 En ese entonces era jefe político de Chimaltenango el coronel de Artillería don José Nájera, quien nombró una comisión que fue encabezada por don Rafael Ubico encargado de verificar los daños ocasionados por el terremoto. La comisión dictaminó la inconveniencia de reconstruir el pueblo arruinado y recomendó trabajar un nuevo pueblo en las inmediaciones de el Valle de los Pinos o Panaj, donde se encontraban refugiados los moradores  del antiguo Parramos.

 El 13 de septiembre se trasladó oficialmente la población de los Santos Inocentes de Parramos al Valle de los Pinos, encomendándose el trazado del nuevo pueblo al ingeniero Salvador Martínez Flores, quien con una visión de futuro hizo un buen trazo: el centro cívico del pueblo, una  amplia plaza, su templo, su palacio municipal, el cementerio, distribución de lotes a los habitantes redimibles con titulo supletorio, amplias avenidas, espaciosas calles, provisión de agua etc. Este trazo aún persiste y le da un aspecto de amplitud y modernidad al municipio de Parramos. 

El 31 de octubre de 1880 se realizó un Censo General de Población y se reportó en Parramos la existencia de 1,140 habitantes, indicando que era un pueblo nuevo trasladado a consecuencia del terremoto de 1874 al lugar que ocupa en Panaj y sus moradores habían hecho solamente ranchos para vivir, cultivando los granos de primera necesidad y fabricando canastos.

      El Acuerdo  del 10 de agosto de 1882 se refiere a la lotificación trazada por el ingeniero Salvador Martínez Flores, en el terreno de Panaj, entregándose títulos adjudicatorios. Dicho Acuerdo se encuentra en el Archivo General de Centro América bajo el registro signatura B, legado No. 32882 y que dice así:

República de Guatemala, Secretaría de Estado, en el despacho, Gobernación y Justicia

Palacio de Gobierno, Guatemala 10 de agosto de 1882

Considerando que habiéndose destruido el pueblo de Parramos por el terremoto del 13 de septiembre de 1874, de orden superior fue trasladado al lugar denominado Panaj, que actualmente ocupa, en cuyo terreno se concedieron pequeños lotes a los vecinos, según daba por el Coronel don José Nájera que en aquella época desempeñaba la Jefatura Política de Chimaltenango, sin que hasta hoy se hayan atendido a favor de los agraciados, las escrituras de propiedad respectivas  para lograr el ensanche de la expresada población, es conveniente facilitar a las personas que deseen trasladarse a ella los medios de edificar sus habitaciones mediante la adjudicación gratuita del terreno que al efecto les sea indispensable. El General encargado de la Presidencia con vista de la consulta que sobre el particular ha dirigido el Jefe Político del Departamento indicado, de conformidad con lo pedido por el Ministerio Público, y en uso de la facultad concedida en el inicio del  artículo 623 del Código Fiscal. Acuerda: Primero: Que la Municipalidad de Parramos otorgue separadamente escritura de propiedad a favor de los vecinos que posean terrenos en dicho paraje por habérseles adjudicado cuando fue trasladada la población y Segundo: Autoriza a la jefatura de Chimaltenango, para que conceda lotes del terreno Panaj a los que deseen avecindarse en el referido pueblo, en el concepto que la extensión de cada uno de ellos no ascenderá de cinco mil metros cuadrados, no pudiendo una misma persona obtener dos o mas porciones bajo la condición también de que si pasado un año, a contar de la fecha que se de posesión al concesionario este no hubiese construido casa o rancho, según circunstancias, perderá todo el derecho debiendo adjudicarse el lote al que primero lo solicite con igual objeto. Comuníquese. 

Aparece una firma ilegible y se dice que está rubricada por el General encargado de ka Presidencia y firma Díaz Mérida. 

El 10 de agosto de 1882 se emitió Acuerdo Gubernativo otorgándole títulos de propiedad de los lotes a los adjudicatarios de los mismos y los fondos para la construcción de los edificios municipales fueron otorgados por Acuerdo  del 3 de noviembre de 1887. 

Conforme a lo publicado en la Demarcación Política de la República de Guatemala, Oficina de Estadística en 1882, el departamento de Chimaltenango tenía al 31 de diciembre de ese año, 17 municipios: uno de los cuales era Parramos, reportándose un pueblo por un lugar habitado, lo cual nos indica el desconocimiento que tenían las autoridades de estadística porque si era cierto que existía un poblado que era la cabecera municipal de Parramos, habían además varios lugares poblados como las aldeas de Parrojas y Pampay, con sus caseríos y haciendas.

Por último para finalizar tan trágico siglo como fue  el XIX, para el pueblo de Parramos, un Acuerdo Gubernativo con fecha del 14 de febrero de 1893 asignaba fondos para las reparaciones  del acueducto municipal y la construcción de la escuela local.

SIGLO XX 

El camino que antiguamente conducía a Parramos en su asentamiento original hoy conocido como "Pueblo Viejo" pasaba por el caserío Panancho que perteneció a Parramos y bordeando al norte de los cerros Pablo y el Rodeo conducía a San Luis Las Carretas, uniéndose con una ruta antigua que de Chimaltenango conducía a Pastores, pasando por San Miguel Morazán y San Lorenzo El Tejar. Esta era la ruta que de Parramos "Pueblo Viejo" pasaba a Pastores, una vez trasladado Parramos en 1874 en el Paraje de Panaj se construyen los caminos que conducen a Chimaltenango vía Los aposentos, y el camino de San Luis Las Carretas, que actualmente se usa. Aún se puede observar en los mapas como los caminos que conducían de Parrojas, Itzapa y caseríos antiguos situados al oeste de la población de Parramos se dirigían originalmente hacia "Pueblo Viejo". Después de efectuarse el traslado al paraje de Panaj, estos caminos sufren una desviación en dirección noreste, buscando el paraje de Panaj. 

En el caso del caserío Panancho, situado a ambos lados  del camino que conduce a Pastores, era una línea de casas de paredes de tapial con techo de tejas, muchas de las cuales se cayeron con el terremoto del 4 de febrero de 1976, época en que todavía había pobladores en el caserío. La parte sur del caserío era conocida como "Las Matutes" 

La finca Panancho, donde estaba situado dicho caserío fue comprada en el siglo XIX por la familia Herrera, dueños en aquel entonces  del beneficio de Pastores, quienes la sembraron de café. Sus tierras se extendían hasta Pastores y como eran personas muy poderosas e influyentes lograron que la finca Panancho pasara a formas parte del municipio de Pastores, donde se encontraban afincados sus intereses económicos, por lo que el camino que pasa por el caserío resultó siendo el limite entre a los municipios de Parramos y Pastores. 

En la década de los años treinta los Herrera le vendieron la finca a don Jaime Arimany, quien estuvo como dos años cosechando café, el cual le fue robado en su mayoría por lo que vendió, según un informante en tiempo del gobierno del General Jorge Ubico al entonces capitán de aviación Emilio Laurreu, quien la tuvo hasta su muerte en 1987 y conservó su bosque. Sus Hijos vendieron dicha finca aproximadamente en 1989 a un sociedad anónima que se llama "El Paraíso" como aparece actualmente en los mapas y durante algún tiempo tuvieron un aserradero en el lugar y un helipuerto. Ahora se llama Nuevo Paraíso y siembran flores para exportación y tienen proyectos de reforestación. 

La energía eléctrica en el municipio de Parramos es introducida a principios de la década de los cuarenta y  en Acuerdo del 1 de septiembre de 1941 se aprueba el contrato y tarifa para el suministro de energía eléctrica a la población, modificándose la tarifa en otro acuerdo posterior, con la fecha 5 de marzo de 1942. 

En 1947 el investigador técnico del Instituto Indigenista Agustín Pop levantó una etnografía de Parramos entre los días 20 y 30 de septiembre de ese año, así como utilizo los datos obtenidos en 1946 por la Dirección General de Estadística, los que indicaban que la población total del municipio ascendía a  3,455 habitantes con las siguientes características: Urbana 2,681 (77%) rural 774 (22%) indígenas 2,818 (81%) ladina 637 (18.4 %) habitantes. Su densidad era de 215.9 habitantes por kilómetro cuadrado, el idioma dominante en el municipio era el Kaqchikel. 

La población estaba distribuida en un pueblo y dos caseríos; los cuales eran Parramos, cabecera municipal, con 2681 habitantes y dos caseríos: Pampay con 294 habitantes y San José Parrojas con 480 habitantes.

Según Agustín Pop, el pueblo de Parramos estaba dividido desde tiempos antiguos  en cuatro cantones que se denominaban: La Unión, La Democracia, La Libertad y La Paz. Tal como se encuentra actualmente y no existían según él actividades generalizadas de la gente como un barrio o cantón con relación a la gente de otro barrio o canto. 

En cuanto a la relación interétnica explica que  la población ladina era predominante en el cantón La Unión. Existía un equilibrio étnico en La Democracia y en los restantes cantones predominaban los indígenas, alineándose siempre las casas ladinas en los cuatro cantones a lo largo de las calles principales. 

Existían pocos servicios públicos como eran pilas, escuelas, teléfonos, etc. así como comercios, no residían en el municipio ningún agente de gobierno y los que tenían alguna función en el lugar, llegaban periódicamente de Chimaltenango.  

No se celebraba mercado en la plaza pública, ni existía mercado alguno por lo que se usaba el de Chimaltenango o de Antigua.

VIVIENDA 

      Las casas de la población se encontraban situadas por lo regular en medio  del solar y estaban construidas con un piso de tierra apisonada, paredes de caña y techo de paja. Contaban por lo regular con solo una habitación, sin ventanas (algunas tenían piso de ladrillo, paredes de adobe y techo de teja y solo de un piso de alto) 

Al efectuar un conteo de las casas, Pop determino que la cuarta parte de las casas de pueblo eran de una habitación, en la que cocinaban, comían y  dormía toda  la familia. La mitad de las viviendas era de dos habitaciones y la cuarta parte restante de tres habitaciones. Consideró que las tres cuartas partes de las casas tenían cocina separaba de la habitación principal. La totalidad de los ladinos tenían servicio sanitario, no así los indígenas que carecían de el, Acostumbraban a enterrar la basura cerca de las casas así como quemarla. 

Cercanas a las casas tenían las trojes donde guardaban el maíz y un corral sin techo en donde mantenían a los marranos. Los ladinos tenían gallinero y los indígenas no, por lo que las gallinas de estos últimos dormían en los árboles próximos a las casas. 

Para cubrir los pisos de tierra de las casas, acostumbraban a usas petates fabricados en San Antonio Aguas Calientes y de San Pedro Yepocapa. La mayoría de los indígenas dormían en tapescos o camastrones o en el suelo. los indígenas tenían por costumbre en se lugar moler el maíz en el suelo y los ladinos en tapescos sembrados en el suelo. Los indígenas cocinaban con el fuego en el suelo, en medio  de la habitación y los ladinos usaban pollos o petriles. El agua que usaban para cocinar y beber la guardaban en tinajas que tapaban con un guacal o algún otro trasto. 

AGRICULTURA 

      Los principales productos de la tierra en Parramos, según Pop eran en aquel entonces maíz, fríjol, arvejas, tomate, café, Chile, güisquil, zanahoria, naranjas, aguacates y limones. Acostumbraban  vender  sus productos obtener dinero en efectivo. Los vecinos de la localidad clasificaba los terrenos útiles para la agricultura en dos divisiones: generales. los de altura y: los bajos los sub clasificaban según la composición visible de las tierras en: tierra negra, amarilla y talpetate. 

para conservar la fertilidad de las tierras acostumbraban desaguar el terreno para drenarlo y enterrar las hierbas verdes cucando hacían la limpieza de la tierra cultivada, usando a veces abono de animal así como votar los cultivos únicamente los ladinos hacían uso de abono comercial. No conocían remedio alguno para combatir las plagas o enfermedades de los cultivos. 

Las mujeres colaboraban con los hombres en la siembra de maíz y fríjol. Para garantizar el éxito de las siembras acostumbraban celebrar una misa y una rogación que se efectuaba antes de la siembre con objeto de bendecir la semilla. 

Cuando no deseaban comprar con dinero en efectivo el maíz y el fríjol, usaban el trueque. Cuando efectuaban ventas por menor lo hacían en forma directa con el consumidor. 

El café lo vendían al por mayor por medio de intermediarios y no conocían en ese entonces lo que era una cooperativa de productores y vendedores. 

Unas cincuenta personas no poseían tierras en el municipio y los que no poseían suficientes tierras propias para sostenerse, prestaban sus servicios como jornaleros o alquilaban sus tierras para cultivarlas.

En el municipio en aquel entonces existían cinco fincas de mas de media caballería que producían café, maíz, fríjol, no existían pulperos para café ni trapiches para moler caña. 

GANADERÍA Y AVICULTURA 

      Los animales domésticos que corrientemente poseían eran por lo general gallinas y otras aves de corral como pavos, entre otros. Un término medio de pobladores tenían cerdos, vacas y la minoría de mejor posición económica tenían caballos, mulas, burros, conejos. 

Consumían como alimento la carne de gallina, de chompipe, de cerdo y de vaca. A veces consumían huevos de gallina y chompipe, pero por lo general vendían los primeros y empollaban los segundos. También vendían estos animales, no acostumbraban los indígenas a tomar leche de vaca y la vendían a los ladinos. Las mulas y los caballos los usaban como animales de carga y tiro.

En esa época no habían proyectos para mejorar las razas de los animales y combatían las enfermedades de los mismos con jugo de limón. No conocían remedio para curar la viruela y las enfermedades del ganado. 

INDUSTRIAS

      En esa época en Parramos había una especialización industrial mayor y una menor. La mayor constituía la fabricación con métodos muy primitivos del carbón vegetal, el cual vendían fuera del municipio y la menor era la fabricación de canastos elaborados a mano, los que se expendían dentro y fuera del municipio.

ESTRUCTURA SOCIOPOLÍTICA Y RELIGIOSA

      En Parramos como la mayoría de municipios con predominancia indígena en aquella época, la organización del gobierno municipal estaba estrechamente vinculada con la organización de las cofradías religiosas locales y éstas a la vez con la administración local que se encargaba del servicio y cuidado de la iglesia católica de la comunidad.

LA ORGANIZACIÓN MUNICIPAL

 El alcalde que era ladino, electo por el pueblo, hacía las funciones de Juez de Paz y su cargo era ad honorem. El secretario municipal era ladino, nombrado por la municipalidad y ejercía las funciones de tesorero, receptor fiscal y de sanidad pública, su puesto era remunerado. 

Existía un escribiente ladino nombrado por la municipalidad para ayudar al secretario, con remuneración y un síndico ladino que era electo por el pueblo cuyo puesto era ad honorem.  

Cuatro regidores ladinos con atribuciones de las diferentes comisiones municipales, eran nombrados por el pueblo y con funciones ad honorem. 

Un alcalde segundo, jefe de los auxiliares y alguaciles, podía convocar a los vecinos cuando fuese necesario. Este alcalde segundo era indígena nombrado por la municipalidad y desempeñaba su cargo ad honorem. Este personaje tenía a su cargo la cofradía de San Miguel y San Pascual, tocándole a él celebrar la festividad. Los auxiliares y alguaciles contribuían económicamente para esta celebración. 

Existían además ocho auxiliares ladinos y cuatro indígenas con funciones de guardar el orden público, los cuales eran nombrados por la municipalidad, con cargo ad honorem, veinte alguaciles indígenas nombrados por la municipalidad ad honorem, con funciones  de mandaderos de todos los jefes de la municipalidad. 

Los  regidores, los auxiliares y los alguaciles se turnaban en el ejercicio de sus funciones cada semana y los turnos los desempeñaban: un regidor, tres auxiliares y cinco alguaciles, por lo que los turnos eran cuatro y cada grupo descansaba tres semanas. 

Las fuentes principales de las entradas de dinero de la municipalidad estaban constituidas por la contribución del ornato, los impuestos sobre  el destace de ganado mayor y menor, poste de animales y las multas del Juez de Paz. 

En el Juzgado de Paz, los vecinos entablaban demandas que, en su mayoría se relacionaban con los pleitos domésticos, las disputas sobre tierras y los desordenes causados por la embriaguez. 

LA ORGANIZACIÓN DE LAS COFRADÍAS RELIGIOSAS

Para la celebración de las festividades religiosas, existen las llamadas cofradías, las cuales consisten en agrupaciones de personas devotas a determinado santo, quienes se organizan  para celebrar con la mayor pompa posible, su día. Este tipo de organizaciones data desde tiempos muy antiguos, por lo que constituyen ya parte de la vida del pueblo y también ocupan un lugar importante en la historia, costumbres y tradiciones.  En Parramos  funcionan nueve cofradías, las cuales son: 

1.      La Cofradía de Los Inocentes, formada por un alcalde, cuatro mayordomos y cuatro mujeres llamadas texeles, que celebraban su fiesta con la titular del municipio,  del 26 al 29 de diciembre, acompañada de misas, procesiones, convites, salones de baile, corridas de toros, loas y rezados. 

2.      La Cofradía de San Miguel Pascual, celebra su fiesta el 29 de septiembre. Estaba formada obligatoriamente por los alcaldes primero y segúndo, auxiliares y alguaciles, todos funcionarios de la municipalidad de Parramos, el resto de las cofradías estaban formadas por un alcalde y cuatro mayordomos.  

3.      La Cofradía de las ánimas, que celebra el 2 de noviembre. 

4.      La cofradía de Corpus, que celebra su fiesta movible en el mes de junio.  

5.      La Cofradía del Señor Sepultado, que celebra en Semana Santa. 

6.      La Cofradía de Candelaria, celebra su fiesta el 2 de febrero.  

7.      La Cofradía de la Virgen Del Rosario, el 7 de octubre y la de la Santa Cruz, el 3 de mayo. 

8.      La cofradía de la Virgen de Concepción, celebra su fiesta el 8 de diciembre. 

9.      La Cofradía de la Santa Cruz, celebra su fiesta el 3 de mayo. 

 La cofradía en función, elegía a los nuevos miembros con un año de anticipación para que se pudiera preparar, condición que aún hoy persiste. El alcalde de la cofradía elegía un racho pajizo para recibir a las imágenes.

Se alternaban por lo general los cargos religiosos con los cargos municipales, excepto en la Cofradía de San Miguel, en la cual ambos se desempeñaban juntos. Cuando una persona dejaba de servir en un cargo religioso, transcurrían de los dos a tres años antes de recibir uno municipal o viceversa. 

Los gastos de las cofradías se sufragaban por los propios miembros de las mismas, haciendo una contribución en dinero entre ellos. Solo en la patronal, la cofradía de los Santos Inocentes, efectuaba una colecta obligatoria entre los vecinos de la localidad, incluyendo también a las familias ladinas.

LA IGLESIA CATÓLICA

             Antes de los años ochenta Parramos no tenía cura párroco residente en la localidad y llegaba de Chimaltenango para las celebraciones que tenían lugar durante el año. Cada cuatro o cinco años se recibía la visita del Señor Arzobispo.

             En Parramos existía una forma especial para la organización del edificio de la iglesia y de los bienes eclesiásticos de la localidad que estaba formada por cuatro sacristanes, su cargo era vitalicio y eran nombrados por los principales.

             Existían tres sociedades eclesiásticas organizadas por los ladinos y que eran las siguientes: Corazón de Jesús, Corpus e Inocentes, y estaban formadas por un presidente, un secretario, un tesorero, varios vocales y varios socios. Actualmente existe un comité de iglesia y un cura párroco específicamente para el municipio.            

           

LOS PRINCIPALES

 

            En esa época las personas que habían servido en la comunidad indígena en los diversos cargos municipales y religiosos de la comunidad adquirían por esta razón una posición de respeto y autoridad que los llevaba a fungir como consejeros sociales y religiosos de la comunidad. Se les denominaba "principales" y ejercían las funciones de un consejo extraoficial, unas veces integrado formalmente otras informalmente en la organización y municipal y religiosa de la comunidad.

 Para llegar a ser un principal en esa época era necesario haber servido de auxiliar y de alcalde 2o en la municipalidad, haber servido una o dos veces de mayordomo y de alcalde en la cofradía de Los Santos Inocentes, poseer bienes y una posición económica estable. En 1947 contaba con diez principales radicados en la población.

 

ORGANIZACIÓN COMUNAL

             La municipalidad de Parramos, poseía en 1947 un total de cinco caballerías que se utilizaban para el cultivo de siembras y para extraer carbón vegetal y leña, así como alguna clase de madera para el consumo propio. Todos los vecinos necesitados y que no tenían propias para cultivarlas tenían derecho a que la comunidad les diera en arrendamiento, generalmente siete cuerdas de terreno en lapsos de tiempo que fluctuaban entre dos o cinco años.

 

ASPECTOS DE LA SALUD

             En esa época en Parramos no había un sistema de agua potable, por lo que tensan que hacer uso de las pilas públicas para la obtención del agua y la hervían solo en caos de enfermedad. Durante la estación seca escaseaba y entonces se veían obligados a ir a traerla al nacimiento del río Panaj, ceca de la población. 

            No acostumbraban a tener depósitos para la basura, para desperdicios de las casas. La basura era enterrada en los terrenos para que posteriormente sirviera de abono.

            La totalidad de los ladinos acostumbraban el uso de servicios sanitarios, no así los indígenas que no utilizaban ninguno.

En el municipio solo existían tres familias que poseían el baño de vapor llamado "temascal" y lo usaban para combatir el resfrío, y en general en forma medicinal. consideraban que los insectos como niguas, pulgas, piojos, zancudos, chinches etc, eran animales dañinos que causaban enfermedades y muchas molestias.

RELIGIÓN EVANGÉLICA 

            En ese entonces existían en Parramos unas diez familias evangélicas, prevaleciendo entre los católicos la opinión de que los evangélicos eran malos porque no respetaban las imágenes y estos últimos a la vez opinaban que los católicos eran los malos porque eran incrédulos y borrachos.

EL MUNDO SOBRENATURAL 

            Los vecinos de Parramos en 1947 acostumbraban rezar ante las cruces que se encuentran  en los cantones de La Libertad y La Democracia. Parece que las oraciones que se decían ante estas cruces se relacionaban solamente con algún mal o daño que querían causarle a alguna persona. Además acudían a rezar a la iglesia católica  del pueblo y a las cofradías. 

            Las imágenes  cuyos poderes los vecinos de Parramos consideraban en ese entonces mayores que los de cualquier otra  eran en primer lugar los Inocentes, Jesús Nazareno y San Antonio. Los Inocentes tenían como poderes especiales los de conceder la vida y los bienes materiales. A San Antonio lo tenían como el "dueño de las adivinaciones" ya que cuando a una persona se le perdía algún objeto, acto seguido se prendía una vela a San Antonio y había la creencia de que inmediatamente después hacia el milagro de encontrarlo. La Virgen Santa Ana y Verónica tienen poder de conservar la vida de las mujeres preñadas. 

LA ESCUELA 

            Los vecinos de Parramos consideraban conveniente para que sus hijos, tanto varones como mujeres, ingresaran a la escuela a los ocho años porque a esa edad ya comprendían mejor lo que se les enseñara. Estimaban que podrían ir estos niños a la escuela unos cinco o seis años, porque más tiempo en la escuela los sustraía de la ayuda que podrían ser para sus padres en los trabajos y ocupaciones cotidianas. 

ANTECEDENTES DEMOGRÁFICOS GENERALES 

Después del relato de Agustín Pop sobre Parramos, el resto de la información existente a partir de esa fecha con datos estadísticos  manejados por el Instituto Nacional de Estadística INE, que para 1955 indica que en la cabecera vivían 1677 habitantes y  en todo el municipio 2274 que componían 451 familias. El porcentaje de indígenas era de 66.8 y de analfabetas 70.3. Para esa fecha Parramos ya contaba con servicios de agua potable, aunque en condiciones malas, No había asistencia médica ni hospitalaria. Los enfermos se trasladaban al hospital de La Antigua Guatemala.

No existía mercado ni industria que mereciera estímulo. Se cultivaba maíz, frijol, café, tomate y  guicoy. La municipalidad consideraba como problema urgente la reparación de los edificios escolares, el municipal, carreteras, agua potable y drenajes. Según un informante de la población, el tomate que se sembraba en esa época en la región era el tomate manzano para usarlo en las ensaladas.  

            Por la breve   descripción en el censo las condiciones de Parramos, no había mejorado mucho entre 1947 y 1955.

            En el siguiente censo de 1964, el cual da mas datos estadísticos sobre la población indicando que la misma  del municipio  era de 2933 hombres y 1065 mujeres, lo que hacía un total de 3998. El grupo étnico ladino tenía 897 personas de las cuales 462 eran hombres y 435 mujeres. El grupo indígena era de 1301 personas, con 445 hombres y 390 mujeres. 

            El grupo ladino rural era de 148 personas, con 76 hombres y 72 mujeres. El grupo rural indígena era de 687 personas con 369 hombres y 318 mujeres.

            En el municipio existían en ese entonces 619 viviendas, 480 eran viviendas urbanas y 139 rurales. 

            Siempre para el año 1964, el INE indica que la asistencia escolar era de 334 niños, 262 en el área urbana y 72 en el área rural. La población de  7 años y ,más era de 2368 niños de los cuales 1741 era población urbana con 750 alfabetos y 991 analfabetas, y en el área rural había 627 personas de los cuales 155 eran alfabetos y 472 analfabetos. La densidad de la población se estimó  en ese entonces de 190 habitantes por kilómetro cuadrado.

Los datos proporcionados por estadísticas correspondientes al VIII censo general de población del 7 de abril de 1973 dieron 2999 habitantes en el municipio de los cuales 1614 eran hombres y 1485 mujeres, en el área urbana se tenían 2518 individuos, de los cuales 1258 eran hombres y 1262 mujeres. La población rural era de 481 individuos de los cuales 258 eran hombres y 223 mujeres,. Reportando en ese año la existencia de una oficina postal de cuarta categoría.           

El terremoto del 4 de febrero de 1976 destruyó la población de Parramos y sus aldeas Parrojas y Pampay, causando enormes daños y mortandad principalmente entre la población ladina a quienes se les desplomaron sus casas construidas en su mayoría de paredes de adobe.           

En cuanto a las ruinas de Pueblo Viejo, el terremoto de 1976 terminó de derribar lo que aun quedaba de la cúpula de la iglesia, la cual tenía un nopal encima. También cayeron los restos que quedaban de las ruinas del lado de la plaza y que dicen que era la escuela de Pueblo Viejo, así como los restos de la municipalidad situada en el lado oeste, frente a la iglesia.

            En el lado norte a la par de la iglesia se encontraba el convento, terreno que fue vendido y los nuevos dueños votaron los restos que quedaban del mismo.

            Lo anterior evidencia la poca protección e intereses que las autoridades culturales del gobierno central y municipales han tenido para proteger el centro colonial de Pueblo Viejo, pues se ha permitido que se vendan los terrenos pertenecientes a ese sitio. Algunos de ellos aparentemente son terrenos municipales y se destruyen las ruinas que en ellos se encuentran.

             El municipio de Parramos, desafortunadamente ha sufrido varias catástrofes naturales e incendios que han destruido sus archivos. Entre estas tenemos: el terremoto y la inundación de 1874, un incendio posterior, el terremoto de 1976 y ataques sufridos a las instalaciones municipales durante  el conflicto armado en la década de los ochenta del siglo XX. Todo esto ha ocasionado que se pierdan muchos libros que podrían haber proporcionado valiosa información sobre el municipio y las actuaciones más sobresalientes de su ayuntamiento.

            El reconocimiento arqueológico de campo situó tres posibles centros ceremoniales situados en Xejuyú, Pampay y Pueblo Viejo así como cuarenta y tres puntos mas de poblamiento, todos de origen prehispánico.

            En cuanto a la fundación de Los Santos Inocentes de Parramos, las evidencias históricas encontradas en el Archivo General de Centro América indican que el pueblo fue conformado por una reducción de indios de lo que se puede deducir que fueron los habitantes de los sitios de Xejuyú y sus alrededores, así como los del mismo sitio  de fundación, pues en ese lugar se encuentran tres túmulos que pudieran ser un pequeño centro ceremonial y que por lo tanto, se encontraba habitado al momento de la reducción y que por no haber sido definido por un repartimiento e tierras o algún conquistador, no estaban sus limites tan definidos como las estancias que fueron reportadas en los valles de Chocojol Juyú, Almolonga y Panchoy, cuyas milpas dieron origen a la mayoría de los pueblos de indios de esos lugares.           

            Producto de la falta de límites definidos del ejido del pueblo por la forma local como se efectuó la reducción de indios se genera una larga serie de conflictos de tierras con los pueblos vecinos que van conformando poco a poco los limites de los ejidos de Parramos.

            Se demuestra entonces de que la población de Los Santos Inocentes de Parramos fue un "Pueblo de indios" conformado por la reducción de indígenas que poblaban los sitios de los alrededores a la llegada de los conquistadores españoles.

            Sobre la historia de la población de Los Santos Inocentes de Parramos existen muy pocas fuentes escritas, pues no existen mayores evidencias documentales. Se cree que la fundación del pueblo de Parramos fue aparentemente en 1553, pues el Obispo Francisco Marroquín en ese año lo asignó a la Orden Franciscana juntamente con San Andrés Itzapa y en 1558 es abierto un libro de bautismo en Parramos por los padres Flores y Varela, lo que indica que la fundación fue antes del año 1553, pues en el momento que Marroquín apuntó Parramos en la lista de pueblos, este ya se encontraba fundado, confirmándose esto en 1558 con el libro de bautizos. 

AUTORIDADES EDILICIAS DEL MUNICIPIO DE PARRAMOS DESDE 1945

No se tiene reportes de antes de 1945 de las personas que han tenido el cargo de Alcalde Municipal, pues muchos libros fueron destruidos y otros con la acción del tiempo y por haber sido escritos con plumilla o canutero de tinta ya no son legibles. Pero se logró obtener el nombre de los siguientes Alcaldes: 

1.      Sr. Mariano Pellecer                                           año 1945 

2.      Sr. Christian Schieber Wossner                           año 1946 

3.      Sr. Juan Yuc Sánchez                                          año 1949 

4.      Sr. José Emilio Jauria Rodríguez                          año 1950 

5.      Sr. José León Pellecer Mejía                               año 1952 

6.      Sr. Rómulo Zamora Pellecer                                año 1953 

7.      Sr. Francisco Sánchez Linares                             año 1954 

8.      Sr. Osberto Suárez Linares                                  año 1957 

9.      Sr. Ricardo Irungaray Azurdia                              año 1958 

10. Sr. Héctor Manuel Zamora Pellecer                     año 1963 

11. Sr. Ricardo Irungaray Azurdia                              año 1964 

12. Sr. Chistian Schieber Vorgonez                            año 1966 

13. Sr. Mario Pérez alegría                                         año 1968 

14. Sr. José Augusto Aceituno González                     año 1971 

15. Sr. Flavio Ordóñez Lorente                                  año 1972 

16. Sr. Raymundo Bosarreyes Jauria             año 1972 (Por  renuncia del Sr. Raymundo Bosarreyes Jauria) 

17. Sr. Hildebrando Linares Montúfar                        año 1974 

18. Sr. Higinio de la Roca Pérez                                 año 1976 

19. Sr. Manuel de Jesús Linares                                 año 1978 

20. Sr. Flavio Ordóñez Lorente                                  año 1981 

21. Sr. Gilberto Gómez Bosarreyes                            año 1985 

22. Sr. Mario Pérez Alegría                                        año 1986 

23. Sr. Manuel de Jesús Jiménez Coronado año 1989 

24. Sr. José Manuel Mendoza Irungaray                     año 1991 

25. Sr. Jorge Mario Suárez Zamora                            año 1993

26. Sr. Valentín Lico Yuc                                           año 1996 (a la fecha, ya lleva tres períodos consecutivos)  

Durante su segundo periodo se construyó el Palacio Municipal que está catalogado  entre los mejores del departamento, su fachada frontal es la que aparece en la fotografía.

 

 

 

TRADICIONES, COSTUMBRES Y LEYENDAS:

Es curioso e interesante ver como en este lugar todavía se practican algunas costumbres y tradiciones ancestrales, como: 

EL CASAMIENTO 

Poco tiempo después de que la muchacha a aceptado al muchacho como novio fijan una fecha para una visita a los padres de la muchacha donde asistirán además de los novios y sus respectivos padres, unas terceras personas a los que llaman testigos. En esta visita manifiestan los padres del novio, el deseo de que la muchacha sea la esposa de su hijo, es decir "la piden" la respuesta no será afirmativa, sino al cabo de una o dos visitas más, en las cuales habrá alcohol, cigarros, pan etc. para todos los asistentes, cuando esto ya está decidido proceden a fijar la fecha para el casamiento, el cual será en menos de un año. Durante este plazo los novios pueden verse con mayor libertad y el novio tiene que ir a dejar todos los domingos, durante unos seis meses un tercio de leña o cualquier otro aporte a la casa de los futuros suegros, esto porque consideran que con esto se recompensará en parte la pérdida de un elemento económicamente valioso para el hogar. Pasado este período de espera, se procede a llevar a cabo la boda la cual se realiza mediante una misa a la que sigue una fiesta que dura unos dos o tres días y en la cual hay alcohol, cigarros, comida en abundancia y mucha convivencia en las familias, el casamiento es acompañado con música de las teclas de la marimba. Esta costumbre es entre los indígenas.

 EL BAILE DEL TORITO

Esta es una actividad realizada para el día de la Cruz y para el jueves de Asunción y consiste en lo siguiente: elaboran utilizando ramas, petates, cal y el hueso de una cara de vaca, un esqueleto de un torito lo cual se lo colocan en la espalda a algún voluntario de la comunidad para salir a bailar al compás de la marimba durante toda la tarde. Lo anterior lo acostumbran a hacer, según versiones de los mismos fabricantes, debido a dos cosas: la primera porque  antiguamente se sabía que los españoles eran buenos toreros y les gustaba el arte de torear, entonces los indígenas decidieron sacar un juego de esta naturaleza en son de burla a los citados personajes, y lo segundo porque un día de fiesta religiosa muy grande según cuentan ellos, un señor se puso a trabajar con unos bueyes, pasado poco tiempo, uno de los bueyes protestó y ya no quiso seguir trabajando, en base a esto decidieron sacar este juego que servía a la vez de distracción para el vecindario. Lo que si es cierto es que esta costumbre es muy antigua y constituye un hecho muy interesante. 

Dentro de las costumbres que aún practican algunas familias indígenas, están: 

SEMANA SANTA 

      Es tradición que las diferentes procesiones hagan su recorrido por las principales calles del pueblo, así mismo elaboran vistosas alfombras de aserrín de colores, flores y otros materiales, para que las imágenes pasen sobre ellas.

Casi al finalizar la Semana Santa, el sábado de gloria, los padres acostumbran pegar a los niños con hojas de chilca, esto es según ellos para sacarles el diablo y que puedan crecer y desarrollarse libremente.

DÍA DE LOS SANTOS     

Las familias indígenas por lo general son supersticiosas, y el día 1 de noviembre Día de los Santos, acostumbran colocar flores de muerto a la entrada de las viviendas, para que las ánimas puedan salir y entrar libremente de las casas, pues creen que son sus seres queridos los que vienen a visitarles.

QUEMA DEL DIABLO     

El día 7 de noviembre a las seis de la tarde,  las familias acostumbran sacar a la calle toda especie de basura y cohetillos, los cuales queman; y para ellos es quemar al diablo que habita en sus hogares y así poder recibir sin pecado al Niño Jesús. 

Entre las tradiciones se encuentran aquellas que realiza la iglesia católica y son las siguientes:

DIA DE LA VIRGEN DE CANDELARIA     

Se celebra el 2 de febrero y es cuando los feligreses llevan a la iglesia su maíz y su frijol para que sea bendecido y luego poder sembrarlo.  

SEMANA SANTA     

Es tradición que las diferentes procesiones hagan su recorrido por las principales calles del pueblo, así mismo elaboran vistosas alfombras de aserrín de colores, flores y otros materiales, para que las imágenes pasen sobre ellas.

MES DE MAYO    

Hace su recorrido por el pueblo la virgen del Rosario y lo hace visitando las viviendas.

 DIA DE LOS SANTOS

 Se celebra el 1 de noviembre.  Sale la procesión de las Ánimas de la iglesia católica hacia el cementerio y es el día en que las personas limpian y adornan las tumbas en donde yacen sus familiares.

 DEL 15 AL 24 DE DICIEMBRE

       Las calles se ven engalanadas e iluminadas pues las posadas hacen su recorrido alumbradas por faroles y animadas por chinchines, tambores, tortugas y cantos anunciando la llegada de la navidad. 

LEYENDAS

 En Parramos, al igual que en todos los municipios de nuestra querida Guatemala, existen leyendas que se han transmitido verbalmente de generación a generación y actualmente ya se están perdiendo, por lo que he querido recopilar algunas con la ayuda de personas importantes del pueblo que me las han contado o escrito, entre ellas están: 

 

LA    PILA   EMBRUJADA 

Cuentan que en el tiempo en que había ministriles en la municipalidad, vivía un muchacho que se quedaba a dormir en las bancas del corredor. En el parque existía una pila colonial (misma que aun se conserva) y este muchacho vio una luz que iluminaba, y la luz subía y bajaba a media pila, era el guacal de oro que utilizaba una mujer para bañarse el que emitía la luz, el muchacho curioso y medio de goma quiso ver de que se trataba y se acercó a la orilla del tanque, cuando vio a la hermosa mujer desnuda de pelo negro y largo hasta los pies, quedó mudo y se quedó desmayado a la orilla del tanque. A la mañana siguiente los trabajadores que hacía la limpieza del área lo recogieron y lo llevaron al hospital, a la semana recuperó el habla y contó lo que le había pasado pero... se fue hinchando, hinchando, cada vez más y al año exacto de haber visto aquella aparición el muchacho murió.

 

 LA   CARRETA   DE   LA   MUERTE

 Las familias que Vivian en el centre del pueblo, a los alrededores de la iglesia católica y el parque de la localidad, todas las noches escuchaban el ruido de una carreta que recorría las calles rechinando. Si salían a ver, no veían nada, pero escuchaban el ruido cada vez más cerca, lo que los hacía correr a refugiarse en su cama bajo sus ponchos, para tratar de no escuchar. En cada esquina la carreta se paraba y se escuchaba un alarido espeluznante que helaba la sangre en las venas de los escuchas. Las personas asustadas decían ¡ahí va de nuevo la llorona! y se ponían a rezar sus oraciones y a tratar de dormir, para no seguir escuchando tan misterioso grito.

 LA    SERPIENTE   DE   ORO 

Al hacer comentarios entre los amigos de los cantones, un día nos contaba Julio refiriéndose a los misterios que ha tenido la vida comunitaria de nuestro pueblo de Parramos. Él nos contó con su carácter jocoso, en una tarde que estábamos reunidos para tratar asuntos pertinentes al desarrollo del pueblo, que un señor llamado Vicente  que era originario de San Antonio Aguas Calientes de Sacatepequez, pasaba muy seguido por Pueblo Viejo,  en donde se encuentra el templo católico con su plazuela, decía que este señor regresaba a veces por la tarde ya casi anocheciendo, y Vicente siempre miraba pasar por la plazuela una serpiente dorada y que su brillo se reflejaba, atravesando la plazuela entraba a templo en ruinas y al seguirla ahí se perdía. Pues mi tata, dijo Julio, me contó que una noche se dispuso a cazar la serpiente y llevando un costal de brin la siguió apresurado y le logró dar alcance, y armado de valor la agarró con fuerza y como puso la metió al costal, dicen que Vicente al llegar a su casa abrió el costal, y para su sorpresa ya no era una serpiente, sino que se había convertido en una gruesa cadena de oro. También me contó mi tata, prosiguió contando Julio, que muchas personas del pueblo la habían visto  pero que siempre le tuvieron miedo pensando que se trataba de un mal espíritu o un encanto que se los podía ganar o hechizar. Dice Julio que esta cultura del miedo ya es cuento viejo en Parramos y es por eso mismo que seguimos siendo pobres y no hay desarrollo en el pueblo.(Proporcionado por el Prof. Sóstenes Salazar)

 

LOS   CHELES   DEL   CHUCHO

   Este cuento ha sido trasmitido a varias generaciones a pesar de que la televisión ha sido un distractor y que los padres de familia ya no se los cuentan a sus hijos… mas d alguno lo saca de la manga de repente.

      Con mucho interés mi madre nos contaba lo que sus padres le habían dicho, y una noche alrededor del pollo que nos brindaba su calor en la cocina ella empezó diciendo: una vez había una jovencita muy curioso que al escuchar los aullidos de los perros preguntaba a que se debía; y una señora le dijo que los chuchos aúllan porque miran cosas en la noche que nosotras las personas no podemos ver con nuestros ojos humanos, la jovencita insistió a la pregunta y agregó ¿pero qué es lo que ven?. . . la señora le contentó, los chuchos ven espíritus de personas que ya murieron y es por eso que aúllan. La joven aun interesada le siguió preguntando  y doña Cata le dijo: “quitale los cheles al chucho y te los ponés vos en tus ojos, y por la noche a eso de las doce salís a ver a la ventana a ver que mirás” la joven Carmela, que así se llamaba, sonriente le dijo a doña Cata que lo iba a comprobar. Una noche Carmela se colocó los cheles del chucho y a media noche salió a la ventana y ciertamente vio que pasaban dos filas de gente con candelas y pensó que era una procesión, y una de las que iban en esas filas se salió y le pasó dejando una candela, “supuestamente” porque lo que le dejó fue otra cosa.

      Al día siguiente Carmela se recordó de la procesión y que le habían dejado una candela y fue a buscarla a donde la había dejado y para su sorpresa ¡no era una candela! Sino que era un hueso humano. A partir de ese momento Carmela sintió mucho temor y cada día se ponía más triste, tanto así que no comía y se estaba adelgazando. Sus padres se dieron cuenta y le preguntaron porque no comía, y Carmela no decía palabra alguna, pero un día les contó lo sucedido y sus padres la llevaron con el sacerdote, quien les dijo después de pasarlo por los Evangelios, que ofrecieran una santa misa y que el hueso lo llevaran a enterrar  al cementerio. Los padres de Carmela así lo hicieron y a la curiosa de Carmela no le quedaron ganas de hacer más  preguntas indebidas, ella se fue recuperando y volvió a ser feliz y normal. (Proporcionado por el Prof. Sóstenas Salazar)

  

LAYO   Y   LOS   ZOPES

     

Allá por la década de los sesenta, aquí en Parramos, a la muchachada le gustaba jugar por las noches el famoso juego “desconecta” en donde figuraban policías y ladrones. En ese entonces algunas mujeres sin prejuicio alguno también lo hacían y se sometían al juego con toda normalidad, ya que los muchachos las respetaban, por supuesto que eran las primeras que se pescaban  los que la hacían de policías. La forma en que se hacía el juego era la siguiente: había una fila de varones o mixta y una persona lideraba el juego  ordenadamente dirigiéndole a la fila estas palabras “policía” tomando del hombro al participante colocándolo a su derecha y huyón a otra persona que colocaba a la izquierda, por supuesto que para empezar  tiraban la ficha diciendo, cara o escudo, ya que cara significaba policía y escudo huyón o al contrario según criterio de los que jugaban.

      Un día Layo comentó que por la mañana había dado de leñazos a unos zopilotes y mientras que otros comentaron que no era bueno hacer tal cosa ya que también cuando se les tira con honda y bodoque se pica el hule y se revienta y que varios se han dado a si mismos, en esto estaban cuando se inició el juego interrumpiendo la plática y a Layo esta vez le tocó de huyón. Esa noche se dijo que solo se utilizarían las cuadras del Cantón La Paz y que el punto donde se situaría la cárcel era en la banqueta de don Lito o sea la que también se llamaba la casa de don Arturo, situada en la calle Real. Layo huyendo se metió en el sitio de don Arturo y como estaba oscuro porque apenas iluminaba el foquito de la esquina. Layo estaba un poco mal del estómago y se metió para hacer sus necesidades y por no tener papel agarró unas hojas del cerco del sitio, cuando las tocó con las manos no le picaron, pero cuando él se limpió, se dio cuenta que era de puro chichicaste y Layo salió gritando de puro ardor con el pantalón en la mano exclamando “esto me pasa por estar jodiendo a los zopes”, y esa noche Layo prometió ya nunca más hacerle daño a los zopilotes. (Cortesía del Prof. Sóstenes Salazar)

 

EL   DUEÑO   DE   LA   NOCHE

      Por la mala distribución de las tierras muchas familias campesinas se ven obligadas a arrendar las tierras de El Pajal para sembrar, dichas tierras pertenecen a la municipalidad y se encuentran a unos doce kilómetros de la cabecera municipal con dirección hacia el municipio de San Pedro Yepocapa. Don Venancio era uno de los campesinos que labraban la tierra en Los Pajales, derribando ilamos y saboreando los deliciosos chupes, fruta de esa región. Cuando llegó el tiempo de recoger la cosecha, como de costumbre, agarró sus maletas para quedarse allá dos o tres noches, cociendo en ollas de barro el frijol llamado piligua. Al terminar la tapizca le pidió a su hijo Goyo que buscara unos mozos para que ayudaran a llenar las redes con maíz y sacarlo a la orilla de la carretera. Goyo que era joven bajó al pueblo y buscó los mozos que su padre le había encomendado, entre ellos figuraba son Teodoro, así que él le pidió a su esposa Agustina que le preparara el bastimento, ya que +el emprendería el viaje en horas de la madrugada, en el matate también colocó su mecapal, su honda y unos bodoques, por si la suerte le acompañaba aprovecharía para cazar animales que ahí abundaban. En ese tiempo no se conocían los relojes por estos lugares así que se dispuso descansar juntamente con Agustina su mujer, al poco rato despertó, según él ya era hora de viajar, así que agarró su banda roja, que había sido tejida por Agustina, se amarró el pantalón blanco y emprendió el viaje. Al llegar a Pampay se dio cuenta que había salido muy temprano, no se escuchaba ruido alguno así que se detuvo y pensó ¿qué hago?  . . . en el astillero espantan, si regreso al llegar estará amaneciendo, y  tendré que regresar inmediatamente, así que en el nombre de Dios sigo mi camino, se santiguó y se adentró en la montaña, al llegar a media montaña le salió un perro blanco y lo siguió, él iba muy asustado; al llegar a un lugar llamado Chicorona, vio hacia atrás y el perro había desaparecido. Siguió caminando y al llegar cerca de El Rodeo, vio un bulto extraño, él que caminaba casi a diario por esa senda sabía que ahí no había ningún tronco o cosa parecida, por lo tanto el pánico se apoderó de él, pero como no tenía otra opción, volvió a repetir, en el nombre de Dios y caminó, cuando estaba a pocos metros se dio cuenta que tenía figura humana y pronto se puso de pie y le preguntó que a donde iba, él con voz temblorosa le explicó y entonces la figura  le dijo: ¡aquí no pasa nadie, porque soy el dueño de la noche y el que se burle de mi morirá!. Fueron tanto las súplicas de don Teodoro que al fin logró convencerlo y le dijo: está bien, pero pasá rápido, don Teodoro quiso hacerlo pero los pies le pesaban y la cabeza la sentía de un enorme tamaño. A pocos metros comenzó a vomitar y a vomitar, con grandes sacrificios llegó a su destino, los dueños del maíz estaban completamente dormidos y después de hablarles se levantaron, sorprendiéndose al verlo y le prestaron auxilio, pero era en vano porque no dejaba de vomitar, entonces le rezaron y le dieron un baño de pura cusha y un  buen trago para beber, don Teodoro entonces les contó lo ocurrido. Desde entonces todo viajero lleva un poco de cusha, dicen que ahuyenta a los malos espíritus. (Proporcionado por el Prof. Jorge Machán Car)

 

LA   LLORONA

      viajar de noche hacia los terrenos, era costumbre en aquellos tiempos, el objetivo era disfrutar los deliciosos elotes de la temporada. Cierto día una pareja de jóvenes decidieron hacer viaje hacia Los Pajales, para probar el fruto del trabajo de otros, se imaginaban unos elotes amarillos bien asaditos, así que después de planearlo emprendieron el viaje, matate al hombro y llevaban fósforos, ocote y un tambito de agua de chorro. Al llegar buscaron un lugar donde hubiera un rancho que los protegiera del aire y del sereno. Prepararon y encendieron una gran fogata, cada quien ya había preparado un buen manojo de elotes, los más grandes y sazones,  que se iban asando, todo acompañado de bromas, chistes y carcajadas…    De pronto a eso de las diez de la noche se escuchó por el cerro llamado El Tigre, un grito extraño que les hizo verse las caras, a pesar de la extrañeza del grito uno de ellos decidió contestarle con otro grito, el otro trató de convencerlo para que no lo hiciera, pero todo fue en vano, él decía que se podía tratar de un amigo perdido por lo oscuro de la noche. El grito cada vez se escuchaba más cerca, cosa que hizo que el otro se decidiera a abandonar el rancho y se trepó a un árbol de pino que se encontraba frente al rancho, el otro a pesar de quedarse solo siguió contestando el grito que cada vez se acercaba más. De pronto el que estaba en el árbol vio que se aproximaba un remolino negro, al llegar al rancho revolcó al otro muchacho, maldiciéndolo con un ronquido espantoso, posteriormente lo abandonó y al momento de salir pegó otro grito horrendo. Después de un largo rato él descendió del árbol para cerciorarse de lo ocurrido, pero solo encontró el polvoriento cuerpo de su amigo, sin vida. Dicen que la llorona se llevó su alma. Desde entonces prefieren traer todos los elotes robados, a casa y disfrutarlos con la familia. (Escrito por el Prof. Jorge Machán Car)

 

EL   ANIMAL   PELUDO

 En una esquina opuesta al parque, en un terreno en donde hoy se encuentra el Centro Educativo Parramos Prof. Rigoberto Zamora Charuc, se encontraba un terreno baldío en donde había un gran árbol de aguacates, todas las personas que pasaban por ese lugar después de as diez de la noche, miraban un gran animal peludo, parecido a un mono enorme, que se columpiaba en sus ramas y luego de hacer mil piruetas para llamar la atención de las personas, que curiosas se metían al sitio para verlo de cerca. Entonces el animal de un brinco caía a tierra y desaparecía, sin que las personas lograran ver para donde agarraba. Se iba y se perdía en la oscuridad de la noche, pero todas las noches después de las diez, volvía a aparecer y era el encanto de todos aquellos que lo miraban, dicen que era el alma de un chico que murió muy  joven y por eso era tan juguetón.

 

 SITUACIÓN ACTUAL  DEL MUNICIPIO EN CUANTO A:

MEDIO AMBIENTE

Parramos cuenta con dos astilleros municipales que se denominan Astillero pequeño y Astillero Grande, que es el que sirve de abastecimiento de agua para la población. tiene una longitud de 5 Km. de largo y 1.5 Km. de ancho. También se cuenta con tres pozos mecánicos debido a que el agua del astillero ya no es suficiente para cubrir la demanda a causa de la deforestación a gran escala que se ha producido en los últimos años.

  

PRODUCCION:

Parramos es un territorio eminentemente agrícola por su posición geográfica, existen varias fincas dedicadas a la exportación de rosas y hortalizas, lo cual genera un buen porcentaje de empleo para la comunidad. Sus habitantes se dedican también a la siembra de maíz que en su mayoría es para el consumo familiar. Destacándose la siembra del frijol el cual es reconocido por su calidad como "el mejor frijol del país", por lo que es vendido en los diferentes mercados de Chimaltenango, Antigua Guatemala y la ciudad capital.

 INDUSTRIA 

La industria que ha tomado mas auge  en la actualidad en el municipio de Parramos es la de cultivo de rosas de exportación de la cual existen las siguientes industrias:

1.      Industria Agrícola Munticell

Está ubicada en el Cantón La Unión, se dedica a la exportación de rosas a base de pedidos desde hace ocho años. Este año están experimentando con hortalizas. Cuenta con 71 trabajadores entre hombres y mujeres que trabajan de 7:00 a 16:00 horas de lunes a viernes y los sábados medio día. Exportan únicamente a Estados Unidos. 

2.      Tropi Flores

Se dedica a la venta de rosas, Esnup o Dragón y las vender a base de pedidos y exportan productos solamente a Miami. En la institución laboran nueve empleados en un horario de 7:00 a 16:00 horas de lunes a viernes y sábado medio día. 

3.      Agrícola Norcafé S. A.

El teléfono es 7849-9243 al 51, esta institución vende solamente rosas y exportan sus productos a Estados Unidos, Centro América y Europa. tiene 28 años de realizar esta actividad económica en el municipio y vende sus productos a base de pedidos a cualquier persona que lo solicite. La cantidad de empleados que laboran es le institución es variable.  

4.      D Color

Está ubicada al fondo de la Calle Real de Parramos. Se dedica solamente a la vena de rosas y vende sus productos a base de pedidos a cualquier persona que lo solicite. Este empresa tiene 15 años de realizar la actividad económica en el municipio. Exportan sus productos a Miami, Canadá y roda Centro América. Tiene 40 empleados. 

 

ORGANIZACIÓN 

Parramos cuenta con una organización de mujeres, aproximadamente de 600, que participan en actividades agrícolas en el Astillero Municipal, en el programa de alimentos por Trabajo.

También cuenta con comités comunales de desarrollo (COCODES) Y comités municipales de desarrollo (COMUDES) conformados por un presidente, secretario, tesorero y un o dos vocales, su período de funciones es de dos año. 

POBLACIÓN ACTUAL

 Cantón La Unión zona 1                 2,500 habitantes

 Cantón La Paz, zona 2                   2,150 habitantes

 Cantón La Libertar, zona 3             3,500 habitantes

 Cantón La Democracia, zona 4        3,000 habitantes

                Total   11,150 habitantes en el área urbana

 Aldea San José Parrojas                 1,000 habitantes

 Aldea Chirijuyu                              1,000 habitantes

 Aldea Pampay                                600 habitantes

 Caserío Chitaburuy                         250 habitantes

 Caserío Paraxaj                             200 habitantes

 Colonia San Bernabé                      300 habitantes   

                                       Total   3,350 área rural.

 Total de la población en el año 2,006, 14,500 habitantes

   

DISTANCIA HACIA LAS DISTINTAS COMUNIDADES

Aldea Pampay                                     8 Km. por la carretera a San Pedro Yepocapa 

Aldea San José Parrojas,                      5.5 Km. 

Aldea Chirijuyú,                                  3.5.Km. 

Caserío Chitaburuy                              3.5 Km. 

Caserío Paraxaj                                   4.0 Km. 

Colonia San Bernabé                            3.0 Km. 

  

PERSONAJES ILUSTRES CONTEMPORÁNEOS DEL MUNICIPIO DE PARRAMOS

 

BIOGRAFÍA DEL PROFESOR MANUEL LINARES MÉNDEZ

NOMBRE ARTÍSTICO: Meme Linares (Órgano Meme Linares)

Nació en el municipio de Parramos, su tatarabuelo don Justo Linares nació en Pueblo Viejo, lugar donde fue fundado el pueblo de Parramos inicialmente. Al igual que su bisabuelo don José Tomás Linares fue uno de los alcaldes pioneros en el desarrollo del pueblo, cuando se trasladaron al nuevo Parramos, al valle de los Pinos, donde se encuentra actualmente, su abuelo don Hildebrando Linares, quien fue alcalde durante dos períodos no consecutivos, su padre con Manuel de Jesús Linares, alcalde en el período de 1978  al 1980.

             Meme Linares, nació el 4 de enero de 1958, siendo sus padres don Manuel de Jesús Linares y su madre ana María Méndez. Estudió el nivel primario en la Escuela Oficial Urbana Mixta de Parramos en donde fue abanderado y de igual forma en el nivel básico en el Instituto para Varones Antonio Larrazábal (INVAL). Estando en tercero básico se le permitió salir mas temprano para ir al Conservatorio Nacional de Música. Luego ingresó a la Escuela de Formación Musical donde se graduó como maestro de Educación Musical. Posteriormente ingresó a la Universidad Mariano Gálvez y a la Escuela de Dibujo de Construcción en Arquitectura e Ingeniería. 

            Se sumerge en el mundo de la música gracias a su padre que es marimbista, saxofonista y compositor. A la edad de 11 años aprendió a tocar las tumbas, a los 13 años el contrabajo. En el año de 1976 realizó una gira por Estados Unidos, al regresar se convierte en el representante de su padre con el Combo de Meme Linares y el órgano de Meme Linares. En 1981 le compró los instrumentos musicales a su padre y se independizó para iniciarse como El órgano de Meme Linares, en el mismo año participó restaurando el gran órgano de la Catedral Metropolitana.            

En 1983, decidió dejar de dar clases de música para dedicarse por completo a la amenización de eventos sociales, representando varias veces al departamento de Chimaltenango en la Feria Nacional,  en la concha acústica del parque de la Industria. En la feria de la familia, también participó en los estudios de los canales 3,  7 y 11. Cada 24 de diciembre buscaba un asilo de ancianos y hospitales para amenizarles y llevarles un momento de felicidad gratuitamente. 

            En 1991, se presentó en concierto en San Sebastián El Tejar con música nacional en órgano. La casa de la cultura de el municipio de El Tejar, departamento de Chimaltenango le obsequió un diploma y un trofeo que simbolizan unos teclados y la república de Guatemala. Conjuntamente Meme Linares y la municipalidad querían llevar un mensaje de nacionalismo a cada municipio de nuestro país sin costo alguno, desafortunadamente no fue posible y solo lograron hacer siete conciertos.

             En 1993, estando en Reno, Nevada, Estados Unidos se realizó la primera fiesta guatemalteca, con el órgano de Meme Linares, luego en 1994 dio un concierto en piano de cola en una iglesia en la misma ciudad, interpretando música internacional. Dentro del auditórium una persona le obsequió un piano vertical, pero no pudo traerlo. 

            En 1996, siempre en esta ciudad en un concierto de talentos se llevó el tercer lugar con una obra de su propia inspiración titulada "El Triunfo" esta fue interpretada en órgano y fue televisada por canal 2. En el año 2001, regresó a su pueblo natal y decidió dejar grabada la letra y música del himno de Parramos, que canta su historia y lleva un mensaje de amos y de lucha.

             Escribió un folleto de enseñanza elemental de órgano par jóvenes y adultos, también un folleto de órgano para niños, un tratado de armonía y un estudio del círculo armónico e inventó los planos del teclapedal semitonal.

             Su producción musical anual es de doce a veinte melodías, una de sus primeras composiciones "El Tema de Meme Linares" lo ha acompañado todos estos años.

 

HIMNO A PARRAMOS

Música y letra de Meme Linares

 

Es Parramos un pueblo bonito

Donde siembran frijol y maíz

El café, el guicoy y aguacate

los sembramos con mucha emoción.

 

El lugar de los ramos su nombre es

Españoles llegaron aquí

Con paciencia entró el cristianismo

para que solo amemos a un Dios

 

            CORO

Y un sismo nos hizo mover

A un valle más bello donde estamos hoy

Este valle se llama de Los Pinos

Construyendo un pueblo mejor

 

y la tierra se vuelve a mover aquí

la guerrilla penetra por la fuerza

el gobierno dialoga por la paz

y volvemos a ser muy feliz

 

Es Pampay y Parrojas muy bonitos

porque es parte de nuestro lugar

el lugar que debemos cuidarlo

con trabajo, esfuerzo y valor.

 

Con respeto y con mucha alegría

A la gente yo debo amar

Es Parramos la tierra donde nací

y por eso por ti lucharé

 

Y por eso por ti lucharé.

 

            En marzo de 2004, el himno es entonado por primera vez  por miembros de los COCODES      en un acto público realizado en el salón  municipal, siendo aplaudido y aceptado por los presentes.           

            Su letra se publicó por primera vez en un medio escrito, en el mes de septiembre de 2004 en la revista "La voz del Pueblo Parrameño" volumen 2, reconociendo el talento artístico de su autor el profesor Manuel Linares Méndez, más conocido como Meme Linares. Que es un verdadero artista que ha trascendido las fronteras patrias.

El profesor Manuel Linares en una actividad colaborando con la educación del municipio.

LA EDUCACIÓN

Parramos, tiene de 60 a 75 años, de tener cobertura educativa. Antiguamente existían en Parramos, dos escuelas del nivel primario: una solo para niñas y otra solo para niños, las cuales se fusionaron en el año de 1964 para dar a la Escuela Oficial Urbana Mixta Integral con carácter mixto, desde hace 42 años. El edificio fue construido en el plan tripartito, donde participaron: la comunidad (municipalidad y vecinos) el gobierno (Dirección General de Obras Públicas) y el gobierno de estados Unidos. La Escuela Oficial de Párvulos, funcionaba también en esta escuela en forma anexa, pero al construirles su propio edificio se separó.